LOS EXTREMOS DE LA BALANZA

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PRAVIA 16 (marzo – abril 2015)

Por: Gerardo de la Fuente

@gedelafu

Aquí estoy de nuevo pravios, escribiendo lo que desde mi perspectiva es mi realidad, quizás se parezca a la tuya, o tal vez consideres que soy un ingenuo que no tiene ni la menor idea de lo que la mayoría de las personas perciben como su vida. Para serte sincero, que más da.

Esta semana en la maestría me hicieron una pregunta que por más sencilla que parezca, me costó trabajo contestar, incluso me provocó conflictos internos y mis emociones se pusieron a flor de piel, reaccionando de manera intolerante ante la cotidianeidad, enojándome conmigo mismo y los demás por no tener la respuesta en el momento.

¿Qué te motiva? Fue la pregunta.

Qué me motiva, qué me motiva, me decía a mi mismo, no tenía la menor idea, eso me hizo sentir  mal, tenía un sabor agridulce en mi vida, que desde mi perspectiva es una vida plena. Empecé por preguntarme si era feliz. Realice una evaluación rápida de mi vida y descubrí que si, en general soy feliz.

Felicidad, check.  Motivación no tanto, planes a largo plazo, menos.

¡Carajo! ¿Cómo es que puedo ser feliz si no tengo una verdadera motivación?

¿Cual es mi pinche motivación? Me decía a mi mismo encabronado, no me siento desmotivado, esa es la verdad pero tampoco sabía cual es el motor diario que hace que me pare de la cama y me catapulta a vivir.

Después de darle vueltas recordé a Buda. Él habla de la importancia del equilibrio, partiendo de los extremos, que para poder gozar plenamente de la felicidad, uno debió de haber experimentado la tristeza, para poder disfrutar del calor tuviste que haber aprendido lo que es pasar frío, y así en cada situación que la vida te presenta.

De tal manera que recordé una etapa complicada en mi vida, en la cual no tenía trabajo, sabía ganarme dinero, pero lo suficiente como para gastarlo en la fiesta,  vivía con mis padres como un parásito, compartía mi vida con mi novia, Mónica, pero se encontraba viviendo lejos y recuerdo que irme a dormir era un tormento, pues mi cabeza sabía que las cosas estaban yendo en el sentido equivocado.

No era infeliz, pero la preocupación de no saber qué hacer era tan grande que conciliar el sueño era difícil, incluso me despertaba horas antes de que sonara la alarma (una alarma que no servía de nada, pues no tenía una actividad a realizar) y mi cabeza le daba mil vueltas a todo y nada, simplemente estaba desmotivado y preocupado, una sensación terrible que hace que las cosas no fluyan.

Hoy las cosas son distintas, comprendí en los últimos días que en este momento estoy en equilibrio, que mi motivación no es un proyecto a veinte años si no que es un trabajo diario que se construye cada día, que mi motivación es estar feliz, sin preocupaciones que me quiten el sueño, tener cerca a mi novia,  poder dormir, despertar cuando suene la alarma, o levantarme tarde un domingo porque me siento tranquilo, poder tomarme una cerveza sin sentirme un parásito.

Hoy no sé qué quiero hacer dentro de veinte años, tengo una idea de lo que puede ser, sin duda quiero estar con Mónica, me visualizo con tranquilidad económica, pero no sé cómo, ni en dónde.

Si tú estas leyendo esto y consideras que en tu vida falta motivación, si estás destrozado emocionalmente, si estás desempleado, si te cuesta trabajo conciliar el sueño y te despiertas antes de que suene la alarma por estar pensando qué diablos vas a hacer de tu vida, estimado pravio, te mereces un aplauso, (sólo uno, no te congratules de más) ya viviste un extremo y en cuanto tú lo decidas empezarás a inclinar la balanza hacia el otro extremo donde finalmente encontrarás el equilibrio y tu motivación.

Lo único que tienes que hacer sea cual sea tu situación para inclinar la balanza, es HACER lo que consideres, pero por favor haz.

Hoy puedo decir tranquilamente: Felicidad, check, motivación, check, planes a largo plazo, no tanto.

¿Qué te motiva?

“La vida no sólo debe ser vivida, debe de ser celebrada” OSHO.

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