EL CERVANTINO, TEATRO UNIVERSAL

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PRAVIA 14 (noviembre – diciembre 2014)

Por: Laura Fernanda Meraz.

Caminar por Guanajuato en pleno Festival Cervantino, recorrer plazuelas, callejones, recintos y avenidas, todos pletóricos de artistas de todas las nacionalidades. Ir a cafés, bares y restaurantes llenos de visitantes que charlaban en los idiomas más variados. Admirar de día, tarde y noche, expresiones artísticas multicolores de mimos, estatuas vivientes, puestas de escena de calle, periodistas, fotógrafos, dibujantes, músicos en acción. Todo me llevó a evocar la frase de William Shakespeare en su 450 aniversario:  El mundo entero es un teatro.”

 Encontré todo el sentido del aforismo de Sir Will, reconocido universalmente como mejor dramaturgo de la historia,  y a quien este año, edición 42, el Cervantino rindió homenaje, porque poco antes había releído su deliciosa comedia As You Like It –Como Gusteís— en la que describe cómo el destino hace de los humanos actores de un libreto donde todos los hechos y acciones están escritas ya, en vidas en las que se tejen comedia y tragedia sucedánea y eterna. Con esa Babel del arte en nuestra capital me permitió comprender que la ficción cervantina es una realidad escrita en 1563.

Ese era el foro, con cientos de restaurancitos, cafés y tiendas por las que entraban y salía una multitud de turistas buscando souvenirs; estudiantinas con sus capas y trajes medievales, guitarras, acordeones y flautas marcando las tonadas de canciones en las tradicionales callejoneadas, todo radiante de alegría, fiesta, risas y fraternidad que invitaba a propios y extraños a subirse espontáneamente al colosal escenario internacional de teatro más importante de América latina.

Con Japón como país invitado, turistas y anfitriones disfrutamos el sublime misticismo milenario de las artes orientales con espectáculos desde marionetas, teatro y danza hasta música y ceremonias enigmáticas y coloridas, en las que convivían artistas japoneses y nacionales de ascendencia nipona como Kumotaro Mukai, coreógrafo y bailarín que trabaja con excelentes mexicanos como Esparta Martinez –querido maestro en La Casa del Teatro—en su propuesta escénica de danza Butoh.

Nuevo León fue el estado mexicano invitado esta ocasión, vino con ese talento espectacular y maravilloso de los norteños con su compañía de danza folclórica de la Universidad de Nuevo León y su magistral orquesta sinfónica.

El cielo nocturno de los parquecitos urbanos fue transformado sabiamente en improvisado pero natural escenario para el espectáculo Muaré, genial coproducción argentino-española inspirada en el término francés moirée, una cotizada tela de seda, con fantásticas ondas y líneas que suben, bajan o giran en patrones de interferencia del tejido. Así Muaré como espectáculo es una superposición de hilos y telas de los que penden actores, escalistas y acróbatas que danzan en el aire en indescriptibles coreografías de luces y música, que hipnotizan al respetable que permanece con la vista hacia arriba, sin dejar de lado el deleite de sus algodones de azúcar, pambazos, elotes, tacos, tamales, atoles y la gran variedad de antojitos tradicionales de los cuevanenses, disfrutadas con fruición.

Bajo el genio shakespearano omnipresente, se presentó el estreno de Coriolano, producción de la Compañía Nacional de Teatro, en la que el director David Olguin –reconocido dramaturgo y editor teatral– cuestiona una democracia que resiste y mantiene el brío, desmoralizada por el hambre. Con gran escenografía que combina dos épocas y dos estilos: el clásico y el industrial, perfectos contrastes de vestuario, presencia  sobresaliente de actores como la Maestra Julieta Egurrola quien, sublime y veraz, interpreta a la Madre de Coriolano  en trazo escénico sin margen de error. Con gran número de personajes en escena representando un ejército con pesados y enormes escudos y espadas, con orden tan preciso como mecanismo de relojería, sin nota discordante, para plantear ante el público, la guerra, las luchas de poder, rivalidades de líderes, resquebrajamiento de familias y la guerra interna del propio personaje con realismo y crudeza tan cercanos como actuales.

Nota sobresaliente, calificada como osada y caótica, presentó el director de la compañía Chelfitsch, Toshiki Okada, al poner en escena por primera vez en el Cervantino, una obra japonesa de teatro, muy bien planteada y marcando tendencia con juegos de palabras expresadas para integrar al cuerpo y música, de tal modo que una lleva al otro, y el texto a la música en un lenguaje fragmentado. La obra, Súper Premium soft double vanilla, recrea una serie de enredos en tiendas de conveniencia –como nuestros Oxxo– en las que clientes y dependientes, caen en depresión y cuestionan el encierro que viven, atrapados entre la rutina y su afán de escapar, se burlan de su jefe, un hombre frustrado que está en guardia contra ellos y los clientes, que en mayoría solo compran por novedad. Certero este cuestionamiento de la gente autómata y consumista de estos días.

Entusiasmada por la calidad de los espectáculos, me fui a ver Articulo 13. Apenas entré, me recordó el estilo personal del director de teatro Jorge Vargas –con quien hace tiempo tomé un curso– y uno de los directores del festival, en mancuerna con el maestro francés Cristophe Prenveille, al frente de las compañías teatrales, Línea de Sombra y Carabosse. Artículo 13 se basa en la Declaración Universal de los Derechos Humanos que establece que toda persona tiene derecho a circular libremente y elegir residencia en cualquier territorio o estado, salir y regresar de cualquier país, pero desafortunadamente inaplicable en la realidad: Hoy cruzar las fronteras es desafiar a la muerte. Este espectáculo escénico en instalaciones gigantes, en donde la arena, hierro, fuego y plásticos, recrean la muerte de migrantes en océanos y desiertos, en el inmejorable foro del terraplén de la explanada en el nuevo acceso a la ciudad de Guanajuato.

Siguiendo los espacios alternativos no podía dejar de ver Anamnésis, de Richard Viqueira con texto de Jaime Chabaud, –querido dramaturgo y maestro–, en un escenario magnifico: el Anfiteatro de la Mina de Rayas, basada en Rey Lear, uno de los clásicos del homenajeado Sir William, una de sus grandes tragedias: Un anciano rey que reparte su reino entre sus hijas, acaba por decidir la destrucción de lo construido y sacarse los ojos. El Rey Lear acaba como divinidad caída en desdicha por odios  y rencores, pero también ilustra el amor filial y paterno, llevado al extremo, que acaba en tragedia. En la adaptación moderna las tres hijas son protagonizadas por una sola actriz. Con magnífica dirección y actuación, los tres personajes, completamente diferentes llevan a un final totalmente inesperado. Con excelente manejo de espacio, niveles, sonidos incidentales, utilería vistosa y gran colorido, todo centrado en la contundencia y locura fascinante de los personajes, me hace evocar la frase shakesperiana: “Al nacer lloramos por que entramos en este grande manicomio”, que habla del absurdo de los problemas de la humanidad.

El espléndido final de lo que pude ver en mi acervo cervantino cerró con broche de oro por el grupo Bajofondo, que tras cientos de conciertos devinieron en una suerte de máquina musical de estilo original e inconfundible, formado por artistas argentinos y uruguayos, en torno a una idea de Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico a partir de la necesidad de dar una visión urbana en Rio de la Plata, con sello electrónico en sus raíces latinas. Sin duda se ganaron al público en la Alhóndiga de Granaditas, con su alegría y peculiar estilo.

Este año el cobijo del gran autor británico, artistas de todo el mundo dieron vida a todas sus obras en el Festival. No pude verlas todas, pero aun así, viví la fiebre shakesperiana en su esplendor y me despido con una frase épica de Hamlet: “Ser o no ser. He ahí el dilema”, que plantea el momento en que el hombre cuestiona su posible accionar frente a un problema complejo, que en la obra es haber conocido la verdad sobre la muerte de su padre. El ser humano se encuentra hoy en una encrucijada y, como siempre, la acción correcta es la que más dificultades acarrea, por ello se cuestiona qué hacer.

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