APOLOGÍA DEL DELITO

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Por David Rivera Bautista

Hace algunas semanas salió el tráiler de la película Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile, que cuenta la vida del asesino serial estadounidense Ted Bundy, a quien se le atribuyen 30 víctimas, todas mujeres. La cinta, protagonizada por Zac Efron como el criminal, levantó una serie de debates debido al tono en que era presentada la película, mostrándola más cómica e incluso glorificándolo. Entre esta serie de debates salió un testimonio sobre la madre de una de las víctimas de este atroz ser humano, quien expresaba su preocupación por la representación del personaje, pues podría crear una imagen errónea de él o incluso, imitaciones.

Crimen 1 (despúes del párrafo de Ted Bundy)

Y si se ponen a pensarlo, estas declaraciones no suenan tan alejadas de la realidad. Algo muy extraño sucede cuando se lleva a la gran pantalla o a la televisión la vida de algún personaje de la historia. Y algo aún más extraño ocurre cuando dicha persona es conocida por haber cometido crímenes. La audiencia parece estar fascinada por la vida y fechorías de estas personas que pasaron a la historia por el simple hecho de haberse convertido en criminales. Encuentran interesante y maravilloso su modus operandi y la manera en que suelen evitar y escapar de las autoridades.  Trascendieron a la historia por su característica falta de humanidad. Toman como modelo su personalidad, sus delitos e intentan llevarlos a la praxis, romantizando y glorificando este lado de la historia.

En México suele suceder lo mismo con un caso más específico: el narcotráfico. Este mal que ha aquejado al país por más de 30 años se convirtió en parte de nuestra cultura y visto como algo habitual. Incluso hay quienes lo ven como un mal necesario, pues mientras asesinan, extorsionan y venden drogas, con el dinero que obtienen “ayudan” a más personas. El director Shaul Schwarz expone esta situación en su documental Narcocultura (2013), en donde se cuenta cómo es que varias personas idolatran y desean convertirse en narcotraficantes, producto de la enorme influencia que han recibido. A través de este estilo de vida que presumen y exhiben, es como la gente empieza a idealizarse a sí misma con estas similares características, al punto de anhelarlo y tomar acciones para convertir en realidad su máxima fantasía.

Crimen 2 (despues del párrafo de Narcocultura)

Se han normalizado asquerosamente estas actitudes que ya forman parte de nuestro contexto cultural y social, ignorando la realidad de quienes comenten estos actos: son criminales. Series, películas, libros, todas las plataformas se han convertido en una catapulta de historias que solo buscan poner en un pedestal a esta clase de personas. A donde miremos, tenemos presente algo que busque no solo contar una historia, sino crear una apología Su vida se basó en hacer daño y eso no merece ser recordado, mucho menos glorificado y/o imitado.  El morbo por ver a personas desmembradas, el uso de drogas como parte de la rutina diaria, las extorsiones y secuestros se volvió algo inherente a nosotros, solamente vivimos para ver esto, lo demás nos parece aburrido y monótono. ¿En qué momento sucedió tal cosa? Pero más importante, ¿podremos solucionar esta problemática pronto?

 

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