JOSÉ VASCONCELOS

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PRAVIA 07

Por: Lise Robert

“Por mi raza hablará el espíritu”. Esta frase es bastante conocida en México y es el lema de la UNAM pero pocos saben que fue acuñada por José María Albino Vasconcelos Calderón, un abogado, político, escritor, funcionario público, filósofo, pedagogo, intelectual y humanista mexicano, que ejerció mucha influencia en la conformación del México moderno.

Nació en Oaxaca de 1882. Debido al trabajo de su papá, -un agente aduanal- vivió en varios lugares del país y en Eagle Pass, Texas. Estudió en la Escuela de Jurisprudencia donde se graduó de abogado en 1905. En esta misma época formó parte del Ateneo de la Juventud junto con Antonio Caso y Alfonso Reyes donde leían a Platón, Nietzsche, Schopenhauer y Bergson.

Por sus diferencias con Carranza, se exilió a EU durante la Revolución; a su regreso, el presidente Álvaro Obregón lo nombró rector de la UNAM en 1920, una época en donde las esperanzas revolucionarias aún estaban vivas. Había una gran fe en la Patria y el ánimo redentor se extendía en el ambiente. Obregón le encargó rescatar de las ruinas el sistema educativo mexicano. Vasconcelos fue el principal promotor de la creación de la SEP. Una vez nombrado secretario puso en marcha su objetivo: crear un ministerio federal para establecer un sistema educativo en todo el país. Impulsó la educación popular, organizó la primera campaña contra el analfabetismo en México, trajo educadores y artistas destacados, creó numerosas bibliotecas populares y los departamentos de Bellas Artes, Escolar y de Bibliotecas y Archivos; reorganizó la Biblioteca Nacional, dirigió un programa de publicación masiva de autores clásicos, fundó la revista El Maestro, promovió la escuela en zonas rurales y propició la celebración de la primera Exposición del Libro. Durante su gestión se encargaron murales para decorar distintos edificios públicos de la UNAM a José Clemente Orozco y Diego Rivera. Todo eso lo hizo con el fin de elevar a México al rango de país civilizado y culto, por lo que es considerado el arquitecto de la educación nacional.

Al finalizar el período de Obregón, renunció para oponerse a la candidatura de Calles a la presidencia, participó como candidato en las elecciones para el gobierno del estado de Oaxaca, y al perder nuevamente se exilió. A la muerte de Obregón, Vasconcelos fue candidato a la presidencia de la República; después de una campaña agitada y agredida por parte del “callismo”, perdió las elecciones ante un fraude monumental, y se exilió otra vez.

Regresó a México al finalizar el periodo del gobierno de Lázaro Cárdenas; a partir de 1943 fue miembro fundador de El Colegio Nacional y director de la Biblioteca México, hasta su muerte en 1959.

En el ámbito filosófico, influido por la obra de Schopenhauer, se convirtió en el estandarte de la lucha contra el positivismo y el utilitarismo. Escribió libros como Pitágoras, una teoría del ritmo (1916), El monismo estético (1918) o Lógica Orgánica (1945), que organizan un sistema fundamentado en el juicio estético, donde la belleza se convierte en una forma superior de la realidad.

La raza cósmica es el libro más conocido de Vasconcelos. Un ensayo sobre la identidad latinoamericana; trata del surgimiento de la raza cósmica o quinta raza, que sería mezcla de las cuatro razas anteriores e incluye controvertidas ideas sobre la superioridad racial. Para Vasconcelos, mezclar no basta, se deben sumar las respectivas virtudes. Lograr esta conjugación sería la misión y destino de los habitantes de América Latina, debido a que estos tienen las características necesarias para el desarrollo de esta misión.

En sus memorias se encuentra un mayor vigor literario, y gracias a ellas permaneció como una presencia viva en las letras mexicanas después de su muerte. En éstas se involucran experiencias personales, reflexiones conceptuales y la conciencia de haber vivido en una etapa histórica que incluyó la caída de un régimen, la lucha armada de las fuerzas revolucionarias, la consolidación de las instituciones nacionales y la decepción provocada por los sucesivos gobiernos. El ciclo se inicia con Ulises criollo (1935), sigue con La tormenta (1936), avanza con El desastre (1938) y culmina con El proconsulado (1939): los cuatro tomos se consideran un modelo del género. El último volumen de su obra autobiográfica, titulado La flama, apareció póstumamente (1959).

En situaciones como las actuales donde los maestros venden sus plazas y los niños se quedan sin escuela por sus inconformidades, parece crucial recordar la obra de Vasconcelos y su filosofía, pues sólo con educación puede salir adelante un país.

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