Las Poquianchis

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Así comenzó el infierno.

Por Efrén Jiménez Hernández.

Cuentan los que saben, que tiempo atrás, en lo que hoy es el Rancho San Cristóbal; en la hacienda del expresidente Vicente Fox, se llevó a cabo una de las historias más repudiadas y que causó gran conmoción y asombro por el grado de crueldad y avaricia de sus protagonistas, todas mujeres.

Carmen, Delfina, María de Jesús y Luisa González Valenzuela, oriundas de El Salto, Jalisco.; por cierto, hijas de un padre alcohólico, golpeador y abusivo. Crecieron en medio de una familia disfuncional y contradictoria ya que su madre era una mujer muy católica y que todos los días rezaba el rosario, mientras que su padre, Don Isidro González, era encargado de cuidar las calles, lo cual le daba algo de poder.

Carmen, Delfina, María de Jesús y Luisa González Valenzuela
Carmen, Delfina, María de Jesús y Luisa González Valenzuela

Un día Carmen, la hija mayor, cansada de los abusos de su padre y de lo castrante de su madre, se fugó con un hombre que le pretendía aunque éste era mucho mayor que ella. Esto encabronó a Don Isidro de sobremanera y muy molesto la buscó hasta que dio con ella, la tomó por el cabello, la arrastró y la encerró en una celda como castigo.

Ese mismo día Isidro, unas cuantas horas más tarde, fue enviado a arrestar un rico hacendado, justo el que se jactaba de intocable y que todos le tenían miedo. Motivo por el cual Don Isidro acudió de inmediato al arresto, forcejearon, pelearon y de un balazo mató al hacendado.

Ni tardo ni perezoso emprendió la huida, así anduvo varios años, a salto de mata. Pero hubo un pequeño detalle que pasó por alto, Carmen su hija, se había quedado encerrada en la cárcel y ahí duró hasta que un abarrotero de edad mayor, al ver que pasaba el tiempo y que Don Isidro no regresaba, la liberó con la promesa de casarse con él.

Jorge Ibargüengoitia (reconocido literato con un alto sentido crítico), basó una de sus novelas en esta historia, a la cual llamó Las Muertas”. Por otro lado, el productor y director de cine mexicano Felipe Cazals, adaptó el libro llevándolo a la pantalla grande con la cinta:
Las Poquianchis.
La tortura para mantener el orden dentro de los prostíbulos consistía en hincar a las mujeres y con los brazos abiertos sostenían en ambas manos y en la cabeza un ladrillo.
La tortura para mantener el orden dentro de los prostíbulos consistía en hincar a las mujeres y con los brazos abiertos sostenían en ambas manos y en la cabeza un ladrillo.

A mediados de la época de 1930 las hermanas consiguieron un trabajo como obreras en una fábrica de hilos. Tiempo después Carmen conoce un tipo de poca monta apodado “El gato”, y con quien decide abrir una modesta cantina. Sin embargo después de varios fracasos en el amor y en los negocios decide abrir con sus hermanas su primer burdel, reclutando a jovencitas, engatusándolas diciendo que trabajarían de empleadas domésticas en la ciudad.

Delfina trasladó a sus pupilas a la Feria de San Juan de los Lagos donde con el apoyo del alcalde rentó dos locales para poner una cantina, pero con varios cuartos de sexo servicio clandestino. Llamaron a su primer negocio formal, el tan famoso “Guadalajara de Noche”. Al negocio Delfina sumó a sus hermanas María, Luisa y Carmen a quienes encargó de la caja registradora y de la cocina respectivamente.

Al terminar la feria de San Juan, Delfina desmanteló el negoció y con dos maletas llenas de dinero, viajó junto con sus pupilas a San Francisco del Rincón, Guanajuato dónde instaló de nueva cuenta su negocio. En Guanajuato los burdeles no estaban prohibidos.
María de Jesús y Delfina Valenzuela
María de Jesús y Delfina Valenzuela

Delfina adquirió en renta una casona que contaba con varias camas, tocadores y una silla en cada cuarto. El negoció de Delfina fructificaba cuando su hermana María de Jesús se encontró en León, Guanajuato a una médico oculista de apellido Escalante, quien ofrecía su casa en venta. Se trataba de “El poquianchis”, un homosexual que arrendaba su propiedad para el burdel de una tal Laura Larraga.

María de Jesús adquirió la casa por $25 mil pesos, sin embargo, la puso a nombre de su hermana Delfina. Poco a poco realizo arreglos y la bautizo con el nombre de “La Barca de Oro”, sin embargo, nadie la identificó como tal, estaba tan arraigado con el anterior que la gente lo siguió llamando “El poquianchis”. Incluso su nueva dueña, paulatinamente fue identificada como “La poquianchis”, sobrenombre que, tras su aprensión, también sería adjudicado a sus hermanas.

“FUE DELFINA, LA MÁS ASTUTA DE LAS HERMANAS GONZÁLEZ VALENZUELA,
LA QUE ESTABLECIÓ EL PRIMER PROSTÍBULO Y RECLUTÓ A JOVENCITAS INOCENTES A CUYOS PADRES HACÍA CREER QUE TRABAJARÍAN COMO SIRVIENTAS”.

4 COMENTARIOS

  1. Escabrosos relatos, tristes, llenos de abusos, pero increíblemente ciertos. Dicen que la más chica estaba en una cárcel el Irapuato, murió hace poco

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