MALALA YOUSAFZAI

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PRAVIA 09

Por: Laura Fernanda Meraz 

“Nos damos cuenta de la importancia de la luz cuando hay oscuridad, percibimos la importancia de la voz, cuando nos callan; de la misma manera, apreciamos la importancia de lápices y libros, como recuerda el antiguo asertoel lápiz es más fuerte que la espada, porque es cierto’.”

Los seres más valientes que conozco son los niños, y un vivo ejemplo de esas almas poderosas es Malala Yousafzai quien a su corta edad ha superado vicisitudes que la vida le impuso. Con esa actitud no solo enfrenta a los vivos sino a la misma muerte. Malala, quien apenas cumplió 16 años en junio, es considerada una de las mujeres más fuertes y poderosas del mundo, como definió la revista Time, al incluirla en su relación de una de las cien personas con mayor influencia este año. La lucha de Malala por la reivindicación del derecho de la mujer en Pakistán, su país, la convirtió en gran favorita para el Premio Nobel de la Paz 2013 y su presencia en la alfombra roja del Oslo Radhus, confirmó la enorme simpatía de la comunidad internacional para esta valerosa niña, quien vive envuelta por un velo de encanto heroico, desde que el 9 de octubre de 2012, cuando tenía 14 años de edad, fue objeto de un atentado a manos de un grupo Talibán, del movimiento político militar de oposición al gobierno afgano, fundado por veteranos de la guerra anticomunista. El comando criminal abordó el autobús en el que Malala regresaba de clases en su pueblo, Míngora. Uno de los atacantes abrió fuego contra ella y disparó con un fusil, impactándole el cráneo y cuello, dos estudiantes también fueron heridas junto a Malala, quien fue llevada en helicóptero a un hospital militar. En el pueblo, frente al colegio de las niñas víctimas, protestaron cientos de padres de familia. El atentado levantó una inmediata condena universal. Malala recibió apoyo y solidaridad de los líderes de Medio Oriente y el mundo entero: la escritora Susan Rice; el Obispo de Sudáfrica, Desmond Tutu; el presidente de la ONU, Ban Ki-Moon; Barack Obama, Hillary Clinton, Laura Welch Bush, Madonna, y muchos otros. Las heridas sufridas por Malala la llevaron al borde de la agonía. Una semana después del atentado fue llevada a un hospital en Inglaterra, para recibir mejor atención para su recuperación. Fue sometida a cirugía de reconstrucción en el que se le aplicó una placa de titanio y un dispositivo para rehabilitar el oído. Fue dada de alta el 4 de enero de 2013 y Malala regresó a clases en una escuela secundaria en Inglaterra.

El atentado contra Malala llevó al gobierno de Pakistán a perder la nominación al Premio Nobel frente a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas. El Comité Nobel decidió  entonces nominar a Malala, pues esto le permitiría ganar experiencia, terminar la escuela, avanzar en su recuperación y asumir de manera más sólida su papel emblemático de figura universal de la defensa de la educación. Sin embargo los miembros del Comité expresaron que un Premio Nobel de Paz la colocaría en una lista en la que aparecen personalidades como la Madre Teresa, Nelson Mandela y Martin Luther King, lo que la convertiría en un blanco mucho más importante para sus enemigos talibanes.

Malala nació en la aldea de Míngora, Pakistán, su padre es Ziauddin Yousafzai, y tiene dos hermanos. Habla pastún, su lengua tribal, e inglés, y tiene un blog que emprendió para difundir su activismo a favor de los derechos civiles, concretamente el derecho de las mujeres del valle del río Swat, donde el régimen talibán prohíbe a las niñas asistir a la escuela y recibir educación. Cuando tenía 13 años, Malala surgió a la fama cuando la BBC de Londres decidió publicar el blog que firmaba con el seudónimo Gul Makai, en el que narra la vida en el valle del Swat, bajo el régimen del Tehrik e Taliban Pakistan (TTP) que pretende recuperar el control del valle, del que fueron expulsados a zonas rurales. Los talibanes obligaron el cierre de escuelas privadas y se prohibió la educación de las niñas entre 2003 y 2009.

En el 2009, con base en información publicada en el blog de Malala, y otras fuentes de la BBC, se realizó en Pakistán el documental Pérdida de Clases, la Muerte de la Educación de la Mujer, bajo la dirección de Adam Ellick y el periodista Irfan Asharaf, del New York Times. Ahí se muestra a Malala, a su padre, y se exhiben pruebas de cómo la educación de mujeres es difícil o imposible en esa región.

Los terroristas pensaron que el miedo, que es la principal arma de estos grupos ocultos, obligaría a Malala a cambiar sus metas y detener sus ambiciones. Pero nada cambió en su vida en cuanto a objetivos. Lo que lograron sus enemigos fue hacer que la debilidad, el miedo y la desesperanza murieran en ella y que la fuerza, el poder y coraje se arraigaran más en su ser. Ella afirma: “Soy la misma Malala , mis ambiciones son las mismas, mis esperanzas iguales, mis sueños son los mismos. No estoy contra nadie, tampoco pido venganza”.

El incesante clamor de Malala al mundo es el derecho a la educación de todo niño. “Quiero educación para los hijos e hijas del talibán y de todos los terroristas y extremistas, ni siquiera odio al talib que me disparó y aun si tuviese un arma en la mano y él estuviese delante de mí no le dispararía…”.

Ella aprendió la compasión a través de Mohamed, Jesucristo y Buddha. Del legado de Martin Luther King, Nelson Mandela y Mohhammed Ali Jinnah. Esta es la filosofía de no violencia que conoció con Ghandi, Bacha Khan y la madre Teresa de Calcuta, este es el perdón que aprendió de su padre y su madre. Esto es lo que su alma dice cada día de su vida: “se pacífica y ama a todos”.

“Lo que pasa es que los extremistas están asustados de los libros y lápices”  El poder de la educación y de la voz de las mujeres, aterra a los fundamentalistas en la región. Por esto han perpetrado bárbaros actos de represión, en los que murieron estudiantes y maestras, lanzaron bombas a escuelas, porque están asustados de la posibilidad de cambio e igualdad que Malala llevó a su sociedad.

“Recuerdo a un niño en nuestra escuela a quien un reportero preguntó ‘Por que está el Talibán contra la educación?’, él respondió sencillamente señalando a su libro, dijo: ‘Un Talib no sabe lo que está escrito en este libro’.”

Preocupa a Malala que los terroristas desvirtúen al Islam y a la sociedad Pashtún, grupo étnico religioso y tribal, que se extiende por el sur de Afganistán, hasta el norte de Irán para sus propósitos de poder. Pakistán es un país pacífico, afable y democrático. Los Pashtún quieren educación para sus hijos e hijas, el Islam es una religión de paz, humanidad y hermandad y dice que no solo es derecho de todo niño tener  educación, también es su deber estudiar.

En muchos sitios del mundo, especialmente en Afganistán y Pakistán, el terrorismo, la guerra y los conflictos privan a los niños de escuelas y todos están cansados de esto, mujeres y niños sufren de muchas maneras. En India, niños pobres e inocentes son víctimas del trabajo infantil. En Nigeria se destruyen escuelas. Niñas pequeñas deben hacer trabajo doméstico y son forzadas a casarse a temprana edad. Pobreza, ignorancia, injusticia, racismo y privación de derechos humanos.

Malala busca que las mujeres sean independientes y luchen por ellas mismas. A su corta edad tiene clara la visión de que es tiempo de alzar la voz y llama a los líderes mundiales a cambiar estrategias políticas a favor de la paz y prosperidad, aboga para que todas las negociaciones globales protejan derechos de mujeres y niños, asegura que una negociación que vulnere derechos de la mujer es inaceptable. Ella clama a gobiernos a luchar contra terrorismo y violencia, proteger a niños de la brutalidad y  daño moral y físico, reclama a los países desarrollados que apoyen la expansión de oportunidades de educación a niñas de países en desarrollo, a las comunidades ser tolerantes, rechazar prejuicios de raza, credo, color, religión o género; a asegurar libertad e igualdad para que las mujeres puedan florecer.

Malala insiste: “Llamemos a nuestras hermanas alrededor del mundo a ser valientes, a aceptar la gran fuerza interna que palpita dentro de ellas para valorar su propio potencial” No solo ella, todos con este ejemplo de entereza  podemos alzar nuestras voces por nuestros derechos y los de nuestros niños, así cambiaremos esta sociedad, ella nos enseña a creer en el poder y la fuerza de la palabra y podemos cambiar el mundo entero, si estamos juntos, unidos en la causa de la educación. “Así que libremos una gloriosa batalla contra analfabetismo, pobreza y terrorismo, tomemos  libros y lápices, son nuestras armas más poderosas, un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar al mundo, la educación es la única solución. La educación primero”.

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