¿NOMOFOBIA?

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-Hola mi nombre es Patti, y soy nomofóbica.

-Hooolaaaaaaa Patti!!!-

Por: Patti Chapatti.

Llevan ya más de 15 minutos calladas, el café se ha enfriado pero nadie parece notarlo, al mesero la escena ya no le sorprende: silencio absoluto entre las cuatro amigas que comparten mesa, todas ensimismadas con su android-iphone-blackberry-you-name-it-. Los minutos transcurren y no existe interacción alguna, alguna risa breve, solitaria… sin embargo, el facebook status de una de ellas acaba de actualizarse: “Pasándola increíble con las amigas, ya nos hacía falta convivir”.

Así pasa, poco a poco y sin darnos cuenta nos hemos sumergido en un mundo lleno de nomofóbicos (gente que padece y/o tiene un miedo irracional de salir de casa sin su móvil). El término fue creado en Inglaterra y proviene de la abreviatura “no-mobile-phone phobia”.

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Y si bien negar las bondades en la evolución y los avances de la tecnología no sería justo ni necesario, tampoco nos serviría de mucho ocultar que el uso excesivo del smartphone se ha convertido en un problema de alta complejidad que engloba diferentes aspectos: representa un problema de carácter social (independientemente si te agüita o no que tu amiga ni te volteé a ver porque está muy entretenida güatssapeando junto a ti, en misa, el día de tu boda, bla bla bla.

El nomofóbico está siempre al pendiente del teléfono. Lo mira, analiza correos nuevos, llamadas o mensajes hasta una vez por minuto.

El padecimiento puede manifestarse en las siguientes situaciones: olvidar el teléfono móvil en casa, quedarse sin batería o estar en una zona sin cobertura. El nomofóbico está siempre al pendiente del teléfono. Lo mira, analiza correos nuevos, llamadas o mensajes varias veces por hora; los estudios demuestran que pueden hacerlo hasta una vez por minuto, en una conducta que se describe como compulsiva.

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Ante el olvido del celular, el nomofóbico regresa a su búsqueda siendo capaz de desviarse de su rutina diaria y hasta faltar a compromisos importantes, infringir leyes y tener problemas con otras personas por hacerlo; es más importante para esta persona, tener el móvil consigo que ser un ciudadano responsable.

Uno de los casos más destacados (pa’ Ripley me cae) que encontramos del abuso del smartphone viene del continente asiático: uno de los implantes mamarios de una mujer en China se rompió debido a que permaneció más de cuatro horas, en días consecutivos, jugando con su teléfono (¿Candycrush? ¿Anyone?).

Querido nomofóbic@, podrás creerte muy cool pero el abuso del uso del dispositivo celular no sólo te vuelve antisocial sino que puede tener consecuencias negativas en diversos aspectos de tu vida tales como provocar accidentes viales, tener problemas de salud – ¡arriba esa tendinitis! – y lo peor de todo:  rezar para que tus implantes permanezcan intactos y no se aniquile tu look de “al-correr-me-veo-como-las-de-baywatch”.

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