¡XIN NIAN KUAI LE, XIN NIAN KUAI LE!

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(¡Feliz año nuevo, feliz año nuevo!)

PRAVIA 16 (marzo – abril 2015)

Por: Laura Fernanda Meraz

Cuenta una de las leyendas del Oriente milenario, que quinientos años antes de la Nueva Era, Buda invitó a los animales de la creación a festejar el año nuevo. Sólo acudieron  doce: Rata, Buey, Tigre, Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Cerdo. Como agradecimiento, el sabio los honró haciéndolos emblemas de cada fase del zodiaco. Cada signo es representado por un animal durante un año. Los antiguos astrónomos chinos asignaron a los cinco planetas principales, los cinco elementos chinos: A Venus el metal –oro-, a Júpiter la madera, a Mercurio el agua, a Marte el fuego y a Saturno la tierra. En la astrología china la posición de estos planetas, con la posición del sol, la luna y eventualmente un cometa en el cielo, la fecha de nacimiento y el signo del zodiaco determina el destino de una persona.

En la actualidad, desde oriente hasta occidente,  acompañamos a nuestros hermanos  chinos, que este año despidieron el año lunar del Caballo para dar  bienvenida al de la Cabra, en una gran celebración  familiar que en China y todos los sitios del mundo en donde viven orientales, se llenan las calles de gente, hay desfiles, ferias, espectáculos escénicos. ¡Xin nian kuai le, xin nian kuai le! (¡Feliz año nuevo, feliz año nuevo!)  se desean mutuamente millones de seres humanos al festejar el nuevo año y despedir al pasado. Visitantes  al Templo de la Tierra, en el centro de Pekín acudieron a una de las citas más pintorescas del mundo en la capital china.

Festival de la Primavera se llama en China el Año Nuevo lunar que atrae a cientos de millones de turistas, que son el mayor desplazamiento en su tipo del planeta hacia El Templo de la Tierra. Ahí los visitantes degustan galletas, pasteles y dulces en puestos de comida, compran incienso y figuras de madera en comercios milenarios o siguen con atención las actuaciones de ópera china, bandas de rock y grupos de comediantes. Hay concursos de tiro al blanco y piñatas y, por supuesto, buscan souvenirs con todas las figuras imaginables de la cabra, que curiosamente son las más difíciles de encontrar, probablemente porque a estas alturas, luego de semanas de intensa campaña comercial, fueron arrebatadas antes y hay al menos una en cada casa.

Las cabras, más bien las figuras y dibujos que las representan aparecen en puertas de hogares, decoran oficinas, sitios públicos, calles, centros comerciales y  restaurantes. Son recordatorio de que será el signo zodiacal que regirá el destino de China y su gente todo el año 4,712 de su calendario. En torno al cambio de año hay mucho de superstición, para empezar con buen pie en el nuevo tiempo, la tradición establece una serie de rituales.

Para cumplirlos, las familias chinas han de salir a la calle la medianoche y lanzar cohetes y petardos para dar la bienvenida al nuevo año. Antes, todos se habrán congregado en torno a un gran banquete e hicieron regalos a los niños en sobres rojos -color de la buena suerte- con dinero que deben colocar bajo la almohada.

En el norte del país la costumbre obliga a preparar los imprescindibles jiaozi –una especie de ravioli de pasta de arroz– en cuya elaboración deben participar todos los miembros de la familia. En cada uno se introduce una moneda, en uno esta es de oro y traerá fortuna a quien lo encuentre en su plato. También se da bienvenida al año nuevo con desfiles, danzas folclóricas como la del pintoresco y vistoso Dragón, la más conocida y que se puede ver en las comunidades chinas de todo el mundo, con la del León, pintoresca combinación de bailes y artes marciales.

Por una razón u otra, los chinos salen esa noche a la calle con esperanza de que la entrada del nuevo año les traiga salud y buena fortuna, al menos hasta el 8 de febrero de 2016, cuando otro ciclo anual lunar empiece, la Cabra deje paso al Mono y todos los rituales se repitan.

La tendencia durante 2015 con la Cabra: “adaptarnos”.

En general, los años Cabra no tienen que ser menos intensos que los de su amigo el Caballo, pero como éste es el signo más Yang (creativo, activo) del horóscopo chino, la Cabra es más Yin (receptivo, pasivo), y esto hace que todo ocurra de forma más sutil y sugiere adaptarse, acomodarse de situaciones dadas a otras, en vez de asumir iniciativas drásticas e impetuosas.

Mirando atrás a pasados años de la Cabra, encontramos buenos ejemplos de acciones pasivas y receptivas que tuvieron mucha importancia. Por ejemplo, las multitudinarias manifestaciones contra de la invasión de Iraq registradas 2003, el año Cabra más reciente, fue la primera y mayor prueba global de la historia hasta la fecha.

El cambio del estilo Caballo del año pasado, al estilo Cabra suele trastocar el orden establecido a todos los niveles, lo que funciona y prospera de forma creativa,  activa, a menudo se atasca y estropea cuando llega el momento de actuar de forma pasiva y avanzar en seguimiento, así ocurrió en el año Cabra 1943, cuando Alemania y sus aliados sufrieron las derrotas de Stalingrado, Guadalcanal, Túnez, Italia, que les obligaron a olvidar recientes victorias militares para sumar derrota tras derrota hasta el final.

La Cabra es uno de los signos más pacifistas del Horóscopo Chino, lo suyo es más bien el arte, la lírica y la lucha para esquivar problemas o resolverlos de forma tranquila y amistosa.

Como en todo, nunca olvidemos que el Horóscopo Chino no es determinante, es tendencia sutil que se mezcla con influencias del sitio donde estamos y las decisiones que tomamos. Estas tienen más peso que fecha y hora de nacimiento, así lo dice la astrología china. Los astros predisponen, no disponen, lo que lo hace es nuestra fuerza interior y sentido común.

 

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