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AL CLÍTORIS CON AMOR

La evolución del “Chícharo del poder”

Favor de tocar.

Por Esther Bedolla Aceves

La palabra clítoris viene del griego kleitoris, y significa “llave”. Y el punto curioso es que, te encuentres donde te encuentres, la palabra clítoris es algo prácticamente universal, conocido en todos los países.

Si se puede contar una historia curiosa a través del tiempo sería la del clítoris. Ese pequeño, pero poderoso monte femenino ha pasado de todas a todas desde la prehistoria hasta la era moderna. Hoy (no me preguntes por qué) tenemos en mente a este “chícharo estimulador” y quiero compartirles su evolución social y de creencias a través de las culturas y el tiempo. ¡Qué lo disfruten!

Sólo un cuarto del clítoris es visible, mientras que el resto está dentro del cuerpo donde la cabeza y el capuchón están por fuera del cuerpo, y el tejido eréctil, glándulas, bulbos vestibulares sus y pilares están dentro.
Sólo un cuarto del clítoris es visible, mientras que el resto está dentro del cuerpo donde la cabeza y el capuchón están por fuera del cuerpo, y el tejido eréctil, glándulas, bulbos vestibulares sus y pilares están dentro.

De monas a erguidas. En la prehistoria, los antepasados de lo que conocemos ahora como hombre y mujer andaban sobre pies y manos. Las hembras tenían un clítoris muy largo y los hombres tenían penes pequeños, en su totalidad imperceptibles por la gruesa capa de vello. Al evolucionar y comenzar a andar erguidos, el clítoris disminuyó de tamaño y el pene aumentó drásticamente.

Sexo fuerte, sexo débil. Con la desaparición perceptual del clítoris, la vagina tomó un papel protagónico convirtiendo a la mujer en la cuna y receptora del pene, el placer se le asignó al hombre como necesidad de desfogue. Por su imponente exhibición como órgano sexual, el hombre fue a partir de entonces considerado el sexo fuerte y la mujer por no mostrar ninguna “herramienta” pasó a ser el sexo débil.

Ni idea. En la Edad Media, Henry de Mondeville, observó que el clítoris venía a ser un filtro que seleccionaba los olores y los soplos que ascienden por sus conductos, desligándola por completo al placer sexual. Afirmó esto al observar las semejanzas entre el capuchón del clítoris y la campanilla de la laringe. Pero bueno, qué puedes esperar de la misma época en la cual penaban la masturbación femenina con un año de penitencia. Como no existían pruebas de excitación vaginal y el clítoris aún no hacía su gran revelación al mundo, se le pedía a la mujer fingir placer.

El clítoris no tiene otra función más que dar placer sexual a la mujer. Si bien las mujeres tienen varios puntos de placer, muchos de ellos tienen otras funciones, mientras que el clítoris no.
El clítoris no tiene otra función más que dar placer sexual a la mujer. Si bien las mujeres tienen varios puntos de placer, muchos de ellos tienen otras funciones, mientras que el clítoris no.

Botón del placer. En 1559 tras el “descubrimiento” del clítoris de un estudioso de la anatomía, se comenzó a hablar sobre la necesidad del placer femenino. Desafortunadamente esto no abrió las puertas a las mujeres para el disfrute pleno del sexo, se le dio sólo una cualidad medica al clítoris, sólo era permitido estimularlo para facilitar la penetración, y al momento de la eyaculación masculina para permitir que el semen entrara por las paredes de la matriz. Pero esto sólo bajo autorización del médico con pacientes con problemas de fertilidad.

Chaquetas mentales de Freud. Freud también hizo comentarios sobre este tema, el creía que el placer del clítoris representaba un estado de inmadurez. Decía que la mujer en sus años de juventud recurría a tal estimulación al no tener un miembro masculino propio y sintiéndose inferior al hombre decide recurrir a la masturbación.

Liberación femenina. No fue hasta los años sesentas y setentas, durante la liberación femenina, que las mujeres reclaman el derecho de su propio cuerpo y el clítoris se vuelve un tópico predilecto. Reconocen el gusto por la estimulación vaginal, pero empoderan al clítoris como la raíz de la sexualidad femenina. La feminista Anne Koedt dijo que la vagina tiene su protagonismo reproductivo, pero en temas fuera de la procreación la estimulación tanto propia como por parte de la pareja debe ir hacia el clítoris.

Como dato curioso, una vez que la mujer alcanza la madurez en su desarrollo, el clítoris mantiene su sensibilidad por el resto de la vida, por lo que tendrá la misma capacidad de llegar a un orgasmo a los 30 y a los 95.
Como dato curioso, una vez que la mujer alcanza la madurez en su desarrollo, el clítoris mantiene su sensibilidad por el resto de la vida, por lo que tendrá la misma capacidad de llegar a un orgasmo a los 30 y a los 95.

Aún en nuestros días, el clítoris no ha logrado ganar su lógico trofeo ante la vagina, ¿pero por qué no? Por creencias familiares arraigadas, por ideas machistas del papel reproductivo de la mujer, por sermón religioso, entre muchos otros desafortunados factores

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