Cosas que no sabías y no te interesaba saber del sexo en la antigüedad

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PRAVIA 20 (noviembre – diciembre 2015)

Por: Esther Bedolla Aceves

En esta generación nos jactamos de  ser conocedores en todo, en especial del sexo. Sin embargo, el pasado nos arroja todo un mundo de datos desconocidos, por lo menos para nosotros. ¿Importa conocerlos? No.    ¿Conocerlos cambiará la percepción de lo que somos y hacemos? Tampoco. Pero seamos sinceros, es sobre sexo, así que lo vas a leer de todos modos. Por ello en este artículo presentamos lo que no sabías del sexo antiguo, no te importaba, ni te servirá de mucho, pero te sorprenderá.

En ninguna cultura ni civilización antigua, la desnudez total ha sido bien vista. El famoso taparrabos no sólo era para socialmente ocultar si el vecino era bien dotado o no, también para proteger su maquinita reproductora de algún ataque animal. La invención  de los pantalones por parte de los primeros pastores de climas fríos dio comienzo a los problemas de esterilidad masculina y baja en esperma.

Considerando que primitivamente el pene de nuestros ancestros, como el de algunos animales, solía tener una textura similar a espinas, la creación de objetos sexuales pulidos, suaves y rígidos, fue un remedio temprano al sexo por placer y no por reproducción.  Los dildos han estado presentes en toda la historia y en todas las culturas de la humanidad, incluso entre los primates era común ponerse creativos con objetos que encontraran por ahí. El primer falo de piedra fue encontrado en la cueva Hohle Fels en Alemania. Su aspecto era simple y no fue hasta la creación del falo “Olisbos” en tiempos romanos, que incluyeron los testículos en el diseño.

La evolución del hombre primitivo fue la causante del vínculo que hoy en día llamamos ‘hacer el amor’. Cuando comenzamos a andar erguidos fue posible el sexo cara a cara, lo que creó lazos afectivos y permitió el nacimiento del beso. El clítoris que solía ser largo como un pequeño pene se encogió y el pene que solía ser pequeño y colgado hacia abajo se maximizó, logrando protagonismo en el atractivo masculino. Lo llevaban alzado y al frente como un buen machete.

Las mujeres también tuvieron cabida en la historia y no sólo fueron las prohibiciones que todos conocemos, en la antigua Esparta poner “el cuerno” para las mujeres era permitido sólo si el amante era más alto y robusto que su marido.

Los gemidos sexuales no son provocados por el placer como aprendimos, en la prehistoria nació esta idea con el fin de atraer a otros machos a que se unieran a la diversión. Cleopatra fue un gran ejemplo de poder sexual femenino en la antigüedad; ¿su secreto? los “blow jobs”. Los griegos la apodaban merichane (boquiabierta). Ella afirmó haberle practicado sexo oral a 100 soldados romanos en una noche.

En muchas de las culturas prehispánicas, el sexo macho con macho era un rito para convertir a un niño en un hombre. Tampoco los griegos y romanos tuvieron tapujos en eso, lo común era que un hombre se sintiera atraído por ambos géneros, de hecho, que le atrajera sólo uno de ellos era algo raro. Para no irnos tan lejos, los nahuas concebían el placer sexual como algo divino, tanto como la comida, la alegría, el vigor y el descanso, el gozo era concedido por los dioses por lo tanto no tenía relación con la reproducción, el sexo era entre todos y para todos.

Ahora sigue con tu día como si nada.

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