SEXO VIRTUAL

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PRAVIA 11 (mayo – junio 2014)

Por: Redacción Pravia.

Vivimos en un mundo en el cual con un clic podemos conectarnos – y ver- a una persona que está del otro lado del mundo. Un mundo donde inclusive ya se han inventado aparatos que permiten a una persona mover cosas que están en otro lugar. Era evidente que en algún momento, la tecnología iba a afectar al sexo, y no nos referimos a lo fácil que es ahora encontrar porno en páginas, videos o tumblrs. Hablamos del sexo virtual.

¿Cómo se da? Pues la manera más práctica es a través de un videochat. Puede darse entre parejas distanciadas o bien personas que no se conocen pero traen ganas de descubrir, o bien les excita esta nueva forma de contacto. Hay personas que se asustan pero, en mi opinión, no tienen porqué. Es un paso completamente normal hacia el estilo de vida que estamos llevando.

Tal vez tienes ganas de llevarlo a cabo pero no tienes ni idea de cómo hacerlo. No es tan complicado. Hay páginas como chatropolis.com, babblesex.com, xmatch.com, cybersexchat.com y muchas, muchas más. Cuando empieces a chatear, no vayas directo al grano, pues el contacto físico no existe. La cuestión es quitarse inhibiciones y ser muy comunicativo. Eso si, no comuniques datos personales, pues no sabes nada de la persona que recibe la información y no sabes de qué manera la puede utilizar.

Puede que el hecho de tener una experiencia con alguien que no conozcas llame mucho la atención, pero se debe tener presente que este mercado es muy invadido por extorsionadores y todo tipo de personas nefastas. Cada quien sus gustos pero realizarlo con una persona que conoces y en un medio más controlado como Skype siempre será una opción más segura.

Sin embargo hay un punto clave y extremadamente delicado que hace de esta conducta algo mucho más peligroso que el sexo normal: las evidencias. A pesar de existir aplicaciones como Snapchat, las cuales borran la fotografía a escasos segundos de ser vista, el tiempo es suficiente para realizar un screenshot, el cual puede ser compartido sin que la persona tenga control alguno. 

Hay varias medidas que se pueden tomar al respecto como no mostrar la cara o, mejor aún, limitarse a voz y texto. A veces se devalúa lo erótico que puede resultar sólo  escuchar o leer y dejar el resto a la imaginación. No creas que porque la persona es tu pareja eso te exenta de que lo publique, pues desgraciadamente la única garantía es no tener absolutamente ningún material que mostrar.

Otro grave problema resulta en personas que, por culpa o razones parecidas, desfogan sus fantasías sexuales en internet con desconocidos en lugar de hacerlo con su pareja. Esto refleja sentimientos reprimidos o complejos que no van a desaparecer con parejas virtuales sino todo lo contrario. El grave problema con estas nuevas tecnologías es que –usadas para llenar vacíos- parece que nos acercan a otros cuando en verdad lo único que hacen es aislarnos y enajenarnos.

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