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Antonio Ehrenzweig :un arquitecto que pinta

PRAVIA 19 (septiembre – octubre 2015)

Por: Laura Fernanda Meraz

Haber recibido el premio Lorenzo il Magnífico en la Bienal de Florencia por una obra de dos piezas en mármol y una en el nuevo material escultórico MDF –siglas en inglés de Medium Density Fibreboard— no es cualquier cosa.

Este artista describe su esfuerzo creativo como “un viaje al cosmos, desde lo más primario que podemos encontrar como huella del tiempo, como un fósil o una roca, hasta un gran muro trabajado con los elementos de la tierra”. El arquitecto Antonio Ehrenzweig Ortega es autor de un universo con su plástica auténtica.

Tuve el honor de ser invitada a su casa para conocer sus obras. Desde que entré, percibí en cada rincón el fantástico espejo de la propia naturaleza, recreado en obras para la eternidad. Todos los espacios son cuadros tridimensionales de objetos simples trabajados por este artista, reconocido ya como Maestro.

Su voz sin estridencias explica amable a los lectores de Pravia: “Mi casa es un sitio rico en luces y penumbra, tengo muchos escenarios y dependiendo de lo que voy a hacer, me dirijo al sitio preciso. Lo que más me gusta es dibujar en la mañana, con mi taza de café en mano, sentarme frente al restirador. La mente está más fresca y la luz tiene brillo excelente antes de que comience a despertar el mundo”; agrega sonriente, con el aire discreto, casi tímido que proyecta.

En la plenitud de su vida, Antonio Ehrenzweig Ortega, desenvuelve de manera natural su peculiar estilo, parco en sus expresiones, moderado el trato. El aire de celebridad enmarcado por la plata de las canas en sienes y barba, se revela como arquitecto que busca imprimir su genialidad con el lenguaje natural del mármol y madera que son su fascinación, interviene a partir de detalles de las piezas que trabaja , relieves, vetas o un aparente renglón torcido de la naturaleza le motiva a transformarla en emoción visual.  Cada piedra es lectura  diferente, es reto generar cuerpos nuevos en cada pieza.

Los cimientos interiores que mueven su alma en  la construcción de su arte, surgen de lecturas, viajes y vivencias con materiales que sujeta a procesos. Es lo que generan sus paletas de colores, la mitología personal son escamas que dan vida a su obra impresionante. “Cuando trabajo el mármol me gusta interpretar el lenguaje de los fósiles que nos revelan esa fusión que es el proceso de la historia del mundo, la  simbiosis entre lo efímero y lo eterno, lo ígneo y lo plástico”, asegura. Cuando habla de su propia historia se advierte ese brillo que describe el Obispo de Hipona: La humildad de la grandeza y la grandeza de la humildad.

Antonio Ehrenzweig Ortega nació en Torreón, Coahuila en agosto de 1962. La sensación de eternidad de las mágicas y azules montañas de la Sierra Madre, y las huellas de mares petrificados de Cuatro Ciénegas, despertaron esta desmesurada imaginación creativa.

De hecho asegura que una de las experiencias que marcó su vida de creador artístico fue una larga estadía en La Zona del Silencio, una reserva de la biósfera en el desierto de Durango que se extiende a Coahuila y Chihuahua. Ahí tuvo oportunidad de descubrir fósiles petrificados por miles de centurias.

“Fue gran experiencia, muy enriquecedora, buscar una lectura introspectiva al lenguaje de los fósiles. A primera vista no hay nada atractivo en el desierto, pero encontrar un fósil y leerlo te permite ampliar tu capacidad descubridora, ves más ángulos y te permea la gran energía acumulada con información en cada planta, cada flor, cada pez convertido en roca. Esto me llevó a meditaciones muy profundas, introspectivas y oníricas como pintor. Esto es un pretexto más que un motivo, nunca me cansaré de pintar caracoles.”

Crear una pieza le lleva dos o tres semanas. Lo maravilloso es que transforma una piedra en lenguaje cósmico, universal, no un lenguaje mexicano ni latino de moda, es expresión atemporal. Arte creado a partir de accidentes geográficos o geológicos para él, es susurro al oído y al alma.

Decidió estudiar Arquitectura en la Universidad Iberoamericana, y en la búsqueda de realizar sus primeras obras y sueños encontró el camino a León en donde asentó su base. Su obsesión creativa y fiebre para mostrar su trabajo le llevó a seguir exponiendo en distintos estados del país. Paso a paso, obra a obra, Ehrenzweig Ortega crecía como artista. La Ibero, su Alma Máter, le pidió impartir las cátedras de dibujo natural y arquitectónico. Otras universidades y colegios también le pidieron lo mismo. Diez años fue maestro y hoy, con 35 años como artista plástico, es figura notable en el mundo del arte en México.

Con voz pausada expresa una confidencia personal para explicar su circunstancia: “Estudié arquitectura con la convicción de dedicarme a la producción plástica, soy un arquitecto que pinta. No me dediqué a la construcción, preferí la arquitectura plástica. La ventaja de haber estudiado esta carrera, me permitió el manejo de espacios y materiales de construcción, y en los retos que impone la obra por sí misma para abrir espacios y crear carácter y atmósferas”. Don Antonio afirma que para él su carrera se fue gestando en cada trabajo y su orgullo es saber que toda su obra se encuentra en hogares de muchas familias en muchos estados de México y el extranjero.

“Como arquitecto tengo la inclinación al tratamiento de los espacios grandes a la creación de atmósferas.” Hemos hablado mientras me muestra sus obras expuestas como tesoros en la estancia y sala de su casa, en el fondo del comedor encontré una gran serie de maquetas de casas. El arquitecto retoma su experiencia como maestro universitario:

“Un ejercicio que practico con mis alumnos es diseñar La Casa para Antonio Ehrenzweig. Los estudiantes asumen el papel de profesionales y yo me desempeño como su cliente que valora cada propuesta. Esto nos permite diseñar proyectos frescos, creativos con intención de despertar sus capacidades plásticas”. Para ellos implica un reto creativo realizar el hábitat de un artista, su decoración, planos y contexto de manera que se corresponda con su obra y estilo.

Para este arquitecto los jóvenes presentan gran inquietud por las artes y  la diversidad de elementos que encontramos en una ciudad industrial como ésta, que les  ofrece un amplio abanico de materiales. Sin duda alguna la práctica hace al maestro, y el maestro Ehrenzweig es ejemplo evidente de que la constancia en lo que haces te hace trascender fronteras. “En mi taller se genera la inercia manteniendo diariamente la disciplina de ser constante, si lo suelto, mi propio taller me regaña, no lo puedo interrumpir, cuando estoy produciendo me van surgiendo nuevas ideas, avanzo rápido, si lo interrumpo, se pierde.”

Don Antonio se consagró como artista de talla universal en 2007 cuando representó a México en la Bienal de Florencia y recibió el premio Lorenzo il Magnífico que se otorga cada dos años a doce artistas elegidos de 720. Esto le valió respeto mundial y le abrió puertas en el mundo. Guanajuato le ha pedido representar a la plástica estatal en cuatro Festivales Cervantinos.

Si deslumbra su premio en la Bienal de Florencia, habrá que conocer sus exposiciones en el proyecto Ateliers del Metro de la ciudad de México, la sede de la Asociación  Mexicana de Turismo Cultural, en la estación Pino Suárez del Metro, que realizó con apoyo de Tomás Gondi y Joel Ortega. El valor de esta obra es tan apreciado que será llevada al Metro de París, a los subterráneos de Moscú, Beijing y Londres durante dos años.

Otras obras fueron adquiridas por hoteles como Four Seasons, en la ciudad de México, Barceló y Mayan Palace, de la Riviera Maya y cadenas de seis estrellas como Small Luxury Hotels. Ehrenzweig desliza con tímida ironía: “Lo que me gusta es generar carácter, esto gusta al cliente.”

Fue invitado a pintar una capilla en Etiopía, sería  la segunda que pinta, la primera fue hace 16 años en el sur del país. La etíope fue diseñada de forma similar al templo de San Juan de los Lagos, de manera circular, las imágenes religiosas basadas en la Sagrada Biblia con idea de evangelizar. Trabajará con tierras y fijadores, ahí trabajará cerca de mes y medio.

Ha realizado 60 exposiciones individuales y 40 colectivas en México; otras tantas de nivel internacional, en Estados Unidos, España, Canadá,  Alemania, Italia  y Holanda. Me despido de nuestro  arquitecto, que pinta hojeando su carpeta de trabajos y premios escuchando música que le inspira: Tom Waits con su influencia de Charles Bukowski, Leonard Cohen con sus poemas, pinturas y novelas, Pink Floyd, et al.

De regreso me queda la idea del arquitecto pintor y la importancia de pensar en lo imposible, como Julio César tras cruzar el Rubicón al frente de sus legiones romanas, el conquistador en la piel de Hamlet. El arte realizado con pasión y entrega no tiene fronteras, carece de límites.

 

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