COLORIS IN CORPUS

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PRAVIA 18

Por: Laura Fernanda Meraz

Un artista leonés descubre caminos y formas en la más insólita forma del arte contemporáneo

Queridos lectores Pravianos: En esta edición les quiero platicar de un personaje leonés de gran talento, Fernando Muñoz, artista corporal,  y maestro de la técnica llamada body paint o body painting, arte de pintar sobre cuerpos desnudos con técnicas trendy de color y forma, para expresar la propia propuesta del autor, con participación importante del sueño corpóreo.

Esta expresión es una de las primeras y más originales formas artísticas. En la antigüedad se limitaba a usos rituales y ceremonias. Hoy se reconoce cada vez más como forma de arte moderno, que no se limita a pintar sobre la piel humana, sino busca transformar los cuerpos en obras de arte viviente, con signos vivos y movimiento. Hoy es también un medio de manifestación social, de liberación corporal y mental para sus autores y quienes se ofrecen como lienzos vivientes. Fernando Muñoz, nuestro artista, se aficionó al cine muy joven, en las salas se preñó de inquietudes y sensaciones que lo llevaron a buscar nuevas formas para crear y desarrollar una filosofía de vida, aprender todo lo posible en función de su visión del mundo y  retribuir, enseñando a otros el mayor conocimiento posible.

Afirma Muñoz en entrevista: “Quizá muchas personas encuentran satisfacción exhibiendo sus expresiones artísticas, para mi es la manera de encontrarme con la vida y sus circunstancias.”

Su primer acercamiento con el body paint nació en un viaje a la Ciudad de México, en donde tuvo oportunidad de participar en una master class de Mehron, empresa estadounidense líder en la industria del maquillaje, cuyos precisos estándares y vastas capacidades de producir una gama insólita de colores le permitieron ubicarse a la cabeza de las preferencias de los artistas profesionales. Mehron además representa un ángulo artesanal de creación de cosméticos de calidad que tienen alto impacto y alta calidad, por lo que se han utilizado en  producciones dramáticas y de gran impacto visual, como: El Cisne Negro, El Fantasma de la Ópera, Shrek the Musical, El Rey León, The New York City Ballet y Le Cirque de Soleil.  Conocer estos procesos dejó en Fernando un gran bagaje y necesidad creativa. Así llegó a una exhibición paratécnica de aerógrafía de un artista conocido como Checo, especialista el ramo. Eso fue en un festival de body paint. Él ayudó a Fernando a entender el uso de esta herramienta e hizo que el aerógrafo fuera para el body art lo que el taladro para el tornero.

El  conocimiento de nuestro artista leonés se perfeccionó en Irapuato, en un taller de pintura automotriz en donde reforzó sus conocimientos de aerografía, modelado en resina y fibra de vidrio, para complementar su expertise en el diseño y creación de personajes. Hoy colabora con Mehron y recibe asesoría cuando es necesaria para algunos de los productos.

Fernando admite que su formación fue, en mayoría, autodidacta y en el quehacer cotidiano. Escribió un Manual de Aprendizaje que le permite transmitir sus conocimientos con jóvenes compañeros creadores como él, a través de pequeños cursos a modo de laboratorio experimental con el desarrollo de su auténtica filosofía personal.

Reflexiona en la charla. “Como muchas personas, tengo mis preguntas acerca del sentido de la vida y las inquietudes de la muerte, y aunque no necesariamente he encontrado las respuestas que espero, mis interrogantes encuentran cauces.”

Para él la única forma de adquirir conocimientos es con la práctica y ante el hecho de que ésta se encuentra fuera del alcance de la mayoría de quienes buscan el saber. Su experiencia ha sido  perseverancia y gusto de compartir lo que sigue aprendiendo. Pese a que imparte diversos cursos, le cuesta definirse como maestro profesional, pero siempre encuentra satisfactorio poner al alcance de los demás sus contactos con el bodypaint.

Los encuentros con el arte han pasado por la música y la poesía. “Tuve una etapa muy agradable con la poesía, de la mano de mi pareja, y no descarto la posibilidad de encontrar otras actividades artísticas que complementen mi labor,” confiesa.

Fernando pinta cuerpos y realiza complementos de caracterización dentro de sus posibilidades. Trabaja resinas, fibra de vidrio, piel y calzado. Utiliza técnicas mixtas, la más común es usar esponjas, pinceles y lápices, ante el alto costo de la pintura de aerógrafo.  “Una botellita de un octavo de cada color cuesta unos 450 pesos, si usas cinco colores, debes pensar seriamente si vale la pena.”

Una de sus inquietudes ha sido formar un estudio colectivo, armarlo significa dar a la creación herramientas para buscar otras formas más evolucionadas de arte, como el cine, el teatro y las artes escénicas. Son escalones necesarios que pueden dar vida al sueño de otras personas, eso es lo que le gustaría ver, esas evoluciones posibles que dan un nuevo sentido a su arte.

No ha sido un camino fácil pero es un proyecto que sigue en pie. Para Muñoz no hay prisa, tampoco marcha atrás. Es un artista muy tenaz, no hay duda  que realizará su sueño, por eso en Pravia lo presentamos públicamente, Urbi et Orbi –a la ciudad y al mundo– y lo invitamos a participar en nuestros festejos de aniversario. Al aceptar nos contó que caracterizará a un personaje de la película Cloud Atlas, “Es un bárbaro que tiene en su vestimenta y su cara elementos culturales, si me piden un segundo trabajo será la representación de una mujer construyendo su libertad.”

Los invito, gentiles lectores a conocer más de éste artista contemporáneo y como siempre los exhorto a explorar en toda su extensión y dimensiones el gran universo cultural que nuestra ciudad ofrece.

“Mis miedos y mis alegrías, son mi temática preferida, tiene que ver con la forma en que el ser humano percibe la muerte”, concluye Fernando Muñoz la plática.

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