UNA MIRADA AL ARTE URBANO DEL BAJÍO

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PRAVIA 15 (enero – febrero 2015)

Por:Víctor Hugo Mondelo

La vida nos sorprende, nos hace encontrarnos en caminos inimaginables, aunque siempre deseados, así me ha pasado con mi encuentro con el arte urbano. Un proyecto sobre aerografía y pinta de murales en varios polígonos de pobreza, el cual he tenido el privilegio de coordinar, tanto en la ciudad de Guanajuato como en Celaya han hecho que los engranes de la promoción cultural en la que he trabajado por más de diez años me ponga de frente con el apasionante, colorido, salvaje, psicodélico, delirante y salvador, grafiti.

Aunque para un sector de la sociedad, que sólo se fija en los rayoneos territoriales de las pandillas, lo ve como un mal (de hecho el grafiti está tipificado por la ley como un delito). Se olvidan que para muchos que se adentran a este mundo de submundos, encuentran un espacio único para su expresión, una catarsis que ha llevado a muchos a la salvación de la desintegración social y la violencia que se vive en todo México.

Ante el surgimiento en varios estados y municipios de los institutos de la juventud, y el auge de los parques extremos, empezó la boga del apoyo en fomentar el arte urbano, algo que ha atraído a muchos grafiteros pero  al mismo tiempo ha espantado a otros que prefieren la clandestinidad, por un temor a venderse al sistema, todos ellos esperan como un francotirador paciente: encontrar la barda adecuada y aventar su Carácter, WildStyle, 3D, Bombas, Esténcil, Realismo o algún Tag con alguna tipografía perrona para que nadie olvide que del barrio sale lo mejor.

En el 2010, la celebración del Bicentenario de la Independencia de México, trajo un movimiento de realismo grafitero en muros, que fue como un bálsamo a la imagen vandálica de este potente arte. Uno de los exponentes que ha liderado este movimiento es Edgar Eduardo Martínez, alias Nickis Manos Pintadas, un artista forjado en los barrios, también en la Universidad de Guanajuato, en el Instituto de la Juventud de León y en el Centro de las Artes de Salamanca. Cómo olvidar las pintas del Malecón con el León Campeón, el Tita y la Tota Carbajal por el Eje, o la época de oro del cine mexicano, donde desfilan todos los grandes por el túnel del puente que unen al Malecón del Río y al Eje López Mateos o la primer gran pinta del Panteón San Nicolás. Nickis nos plasma su sentir de cómo se convirtió en artista urbano bien neta u honesto.

“Tenía yo entre 17 y 18 años en ese tiempo cuando solía salir a la calle a patinar (skateborading) con algunos amigos de la colonia, en ese entonces se acostumbraba  que algunos skates pintábamos un tag, que es una firma del pseudónimo con el cual uno se identifica y lo plasmábamos a nuestro patinar por la ciudad, era la mancuerna adecuada para explotar mi adrenalina y creatividad al mismo tiempo. Entonces, un día llegando a patinar al centro comercial acostumbrado, estaban ya algunos amigos ahí, me llamó la atención que estaban haciendo una pinta ilegal, unas bombas (letras infladas con volumen) que decían CK. Ellos en ese entonces estaban haciendo una crew de grafiteros y esas eran las letras con las que se identificaba cada uno de sus miembros, me llamó tanto la atención que me decidí a participar pues todos lo hacían: algunos echando aguas con la policía, otros trabajando en la pinta; trazando, rellenando o delineando y les propuse darle unos efectos a las letras. A ellos les pareció buena idea, me lo permitieron y al final de la pinta me propusieron ser parte de su crew. Al final del día ya era parte de ellos siendo así un CK también. A partir de ese momento el grafiti comenzó a ser una parte vital en mi.”

El ruido de la ciudad de fondo, el sonido del aerosol al agitarlo y la pintura al salir era lo único que escuchaba, con mi mirada fija en la barda al ver la huella del color que dejaba mi trazo, me llenaba de una adrenalina clandestina.

La escena del grafiti en León en ese entonces estaba creciendo había mucha gente pintando las calles, surgieron grafiteros y crews de renombre. Algunas hicieron cosas importantes pero de ellas pocas se quedaron. Tocadas de ska, punk, rock, reggae, reunían a las crews, junto con algunos eventos donde se podía pintar fueron el entorno del grafitero en ese entonces a principios de siglo.

Desde ese momento hasta hoy me he descubierto pintando, llevo ya 16 años entre bardas y aerosoles. Cada trazo del aerosol es una extensión de mi.

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Aerosoles y válvulas para todos los sabores

Trabajando con el Nickis, he tenido la suerte de conocer varios artistas de León, Cortázar, Celaya y Guanajuato. De León, otro artista urbano conocido es el Wesly quien con su barba, su prendido hablar y su acelerado pintar; prende a las morras, vende las mejores latas y puntas o válvulas para iluminar en la región, las 360 o las 180, aerosoles con toda gama de color chingón. Por ahí en la San Miguel, en su cueva está el Droop, quien plasmó un Bruce Lee y un Morrison inolvidables por la Timoteo Lozano.

De Cortázar, el gigantón Hucker, con un manejo magistral del realismo, caricaturista fino para pintar; siempre acompañado del escurridizo y tatuador Smack del mero Morelia, con sus caracteres y trazos a la banda pone a vibrar. De Celaya el Siems y sus firmas de laberínticos 3D, o el viajero del Fosil que ha pintado en Brasil y Argentina.

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El lado femenino lo lleva en León la Karina Kif, quien gusta rescatar espacios y le mueve el impacto social, mucho estilo le pone a la letras con color y libertad, tan bien ha pintado que a Tokio la acaban de invitar como embajadora cultural, se alimentó del Manga y a sus letras ya nadie, ni el machismo, las puede parar. Ella entre hiriente tipografía y trazos volará. En Celaya, por las zonas céntricas la Adsul Itzel con su bicicleta o rolando con sus patines guerreros busca el muro perfecto que de magia va a llenar, su tag con letras bien chonchas, bombas de rebelde fulgor que a su mirada dan profundidad.

Si van a San Miguel de Allende, no se les olvide visitar la colonia Guadalupe, a la salida a Dolores Hidalgo, uno de los primeros barrios en el estado de Guanajuato, donde el Arte Urbano ha rescatado cada rincón dándole un toque único.

Un respeto y admiración se ha creado en mí ante este arte de origen anárquico, en constante devenir y presión, hay una nueva visión de creación en las calles, una oportunidad de fortalecer la cohesión social y el sentido de pertenencia. Muchas voces se alzan en nuestras paredes, en nuestras esquinas, una nueva señalética que quiere rebasar la violencia y el territorialismo, convertido en expresión pura donde todos te invitan a decir: ¡OK! Raya mi pinta, pero con algo mejor, supérate carnal, exprésate loco.

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