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PARA AQUEL QUE NOS DIO TODO: SARAMAGO

© by Carlos Zúñiga

Por Juan Rey Dux

Escritor, novelista, poeta, dramaturgo, relatista, cronista, columnista, comentarista cultural. nacido en Azinhaga, Portugal. José de Sousa Saramago.

Un ensamblaje de diferentes áreas de las humanidades del que recibió el premio Nobel de Literatura en el año de 1998. Convirtiéndolo en el único ganador de aquel galardón de su lengua. El creador de construcciones literarias ya recibidas en la inmortalidad del arte de la escritura: “Ensayo sobre la ceguera”, “Las intermitencias de la muerte”, y por supuesto el –sin la intencionalidad de serlo- gran best seller “El evangelio según Jesucristo”.

La novela que lo catapulta en forma mundial en el mundo letristico, no solamente es una historia llama mucho la atención, también es propensa a ser clasificada como prohibida u omitida de festivales o exposiciones. Ésto posteriormente obliga a Saramago a exiliarse de Portugal e instalarse en España como su nueva instancia de vivienda.

¿Qué podemos des-analizar o agregar de nuevo a un arquitecto de las letras de estos niveles? Con Saramago siempre se puede. Conmemoramos su ausencia de esta dimensión –o mejor dicho podríamos celebrarlo con su relectura en todo momento. Saramago ha obtenido sobradamente esta categoría-. Como la Real Academia Sueca pudo definirlo: “Volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión, y la gloria”.

Aquel personaje que en sus primeras incursiones literarias simplemente eran ignoradas.

Al igual, llevaba trabajos burocráticos para poder mantener no sólo a él sino a su familia (su esposa y recientes hijos que concebía en esos tiempos). Laboró como administrador en el seguro social, y a posteriori como agente de seguros.

Fallece el diez de junio del 2010 en la ciudad de Palmas, España junto con su amada segunda esposa Pilar (Para 2013 el director Miguel Goncalves Méndez realiza un documental de los últimos días del escritor junto a su segunda consorte llamado: “Entrañablemente José y Pilar”; el cual recomendamos ampliamente.

De igual forma, su material de letra ha servido para construir creaciones operísticas (Blimunda, Divara) y música sinfónica; (La Morte de Lazaro, Cruci Verba, De paz e de guerra) siendo elogiado con otorgamientos múltiples de premios honoris causa.

Una leucemia crónica se agrava provocando un fallo multiorgánico. Aquel decide que lo mejor es mantenerse escribiendo sus últimos días. (relatan que llevaba una nueva novela de al menos treinta páginas). También para escribir su segunda novela, se mantuvo en la afasia voluntaria durante dos décadas (Claraboya: escrita en 1953 y publicada póstumamente).

Parafraseando al maestro portugués que decía, “Si no hay nada que decir, lo más sano es callar.”  El gran secreto o manejo de su edificación, era concebir cualquier acontecimiento en la sencillez. Es decir, era atravesada en lo asequible, pero contenía –o mantenía contenida- su complejidad en la acción de la lectura de aquel que se diera la oportunidad de hacer cruce en el espacio-tiempo con el no(b)elista.

De igual modo sin pretensión alguna, aunque transcurran siglos de su partida, estamos seguros de que mantendrá su calibre, y la humanidad lo conservara en la cima que logró. Por ello lo recobramos, lo homenajeamos, nos deleitamos, y siempre lo mantendremos presente. Saramago inusitado por los siglos de los siglos.

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