THE SHINNING

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Por: Omar Padilla

 

En 1977 se publicó una de las historias de terror más exitosas de todos los tiempos. El título estaba inspirado en una canción de John Lennon Instant Karma!, que contiene la línea «We all shine on». El autor Stephen King decide nombrar así su tercera novela: “The Shinning” (El Resplandor).

Después de escribir “Carrie»  y “El misterio de Salem´s Lot«, los cuales mostraban pueblos del estado de Maine, King buscaba un cambio para su próximo libro. Abrió un atlas de los Estados Unidos y buscó al azar un lugar, que resultó ser Boulder, Colorado. Por lo tanto, a principios de 1974, King empacó junto con su esposa y sus dos hijos y se trasladó al estado en donde se desarrollaría la trama de El Resplandor. Basada en muchas situaciones similares a las que los King vivieron en esas pequeñas vacaciones, tales como el hecho de que fueron los únicos huéspedes en el hotel y que se registraron en la habitación 217, o las solitarias caminatas de King por los pasillos del Hotel Stanley (quién iba pensar que hasta el nombre del hotel también tendría una similitud).

En 1980 se estrenó la adaptación de la novela dirigida por el realizador Stanley Kubrick. Y aunque el largometraje es un clásico y una de las mejores películas en su género, el autor del Best Seller no quedó satisfecho con la decisión de Kubrick al hacer cambios sustanciales a su obra.

El Resplandor resulta una de las piezas más bizarras y con mayor número de lecturas de todas las realizadas por el cineasta. La novela, para mi gusto, es una acumulación de situaciones impactantes; una especie de interpretación al mito de las casas encantadas. Como bien dijo Kubrick: «A Stephen no parece que le importe mucho la forma del libro, da la impresión de que escribe una novela, la relee, la pasa a limpio y la manda, sin más, al editor». Por su parte, el inconforme King siguiendo con las citas, respondió: «lo que yo sentí fue que él había hecho un film sobre el vacío total, sin entender las bases del género». ¡Y en efecto! El Resplandor de Stanley Kubrick no está edificada sobre las bases del cine de terror, de igual manera que 2001: Odisea del Espacio (2001: A Space Oddisey, 1968) tampoco lo estaba sobre las de ciencia-ficción.

Lovecraft (Autor de “La Tumba”) escribe: «La emoción más intensa y más antigua de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido». Muy cierto, y ello es debido a que el ser humano ignora todo lo que tiene que ver con su condición, no sólo su origen y destino sino incluso, y sobre todo en estos tiempos de tecnología, su propia identidad. Dicho de otra forma, el ser humano en el fondo, sólo siente miedo de sí mismo. Y pocas veces en la historia del cine ha quedado tan clara esta negra visión de la psicología humana como en esta obra maestra de Stanley Kubrick.

Los sueños del jovencito Danny con su amigo invisible, las visiones de las gemelas en los pasillos del hotel, el álbum de recortes que encuentra Jack, los perturbadores objetos que se encuentran embutidos aquí y allá, alucinaciones de personas en forma de animales, el río de sangre saliendo inexplicablemente del elevador, eso que flota en la bañera de la habitación 217, la enredadera tejida en la alfombra, la música que llega hasta los oídos de Wendy. Estos, entre otros, son los colores del horror de El Resplandor, sin embargo, lo más impresionante de esta historia es la conversión del personaje principal.

Uno de los elementos que hacen ver que Kubrick sólo utilizó el best-seller de King en líneas muy generales, es el cambio notable de lo que en la novela era una historia de fantasmas y posesiones por un impresionante viaje a lo más recóndito de la psique de su protagonista, Jack Torrance. Magistralmente encarnado por un incontenible Jack Nicholson, este personaje posee un buen número de líneas y matices que pueden, por sí solas, dar explicación a toda la película. Ante ello, el personaje de Wendy (Shelley Duvall) y el de Danny (Danny Lloyd) actúan, en el fondo, como el insoportable peso que activa el mecanismo agresivo en Jack.

El Resplandor es, por consiguiente, y enlazando con lo que se ha expuesto en éste artículo, un falso film de terror, que rompe con los esquemas y con las bases, pero que tendrás que ver más de una vez por la complejidad del contexto y magnificas interpretaciones. El hombre sólo siente miedo de su propia naturaleza oculta. Y es éste, y no otro, el horror que sentimos al contemplar esta sobrecogedora muestra de arte cinematográfico.

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