CAIFANES

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PRAVIA 07

Por: Oliverio Pagola

Una de mis bandas favoritas y por mucho de rock nacional, sin duda son los CAIFANES. ¿Cuánto no se ha dicho y desdicho, escrito y por demás explorado sobre ese mundo alguna vez subterráneo o lo que es lo mismo underground, que representó dicha banda a finales de los años 80 y todo el lustro de los 90? Hasta Xavier Velazco tiene un ensayo sobre ellos.

El nombre Caifanes, está basado en la película mexicana del mismo nombre de mediados de los 60 y que podría considerarse de culto al día de hoy. Rayando en lo surrealista, también nos recuerda y honra a toda la cultura del Pachuco de la frontera norte de nuestro país, muy bien representada por Tin Tan. De hecho “Mátenme porque me muero” de su primer disco es un tributo a ese gran personaje trágico-cómico de mediados del siglo pasado. Caifan deriva de Cai de caer y fine de bien, ergo Caifan. El espanglish estaba a todo lo que da desde esas épocas de migración e interacción fronteriza con Estados Unidos antes, durante y después de la II Guerra Mundial.

 Lo más interesante como fan y músico de la época del famoso boom de la campaña mediática del Rock en tu Idioma, fueron los momentos en que era muy frecuente convivir con muchos integrantes de bandas como Fobia, Amantes de Lola, Café Tacvba, Kerigma, Crista Galli, El Cuerpo de Cristina, Los Lagartos y otras tantas bandas que iniciaron precisamente después de que Saúl, Sabo y compañía le abrieron a Miguel Mateos en la Plaza de Toros del DF en 1987. A partir de ahí, fue impresionante la escalada de la banda y el gusto de la “raza” por este alguna vez trío/cuarteto/quinteto de músicos mexicanos experimentados.

 Son varias las anécdotas que de vez en vez me vuelven a la cabeza con ellos, como aquella vez que en el LUCC (antro ahora de culto para escuchar bandas) quería impresionar a una amiga y Saúl estaba de casualidad por ahí viendo a la banda tocar, se la presenté, platicamos y nos tomamos un par de cervezas. Recuerdo también que el propio Saúl se puso a vender playeras de la portada del disco El Diablito justo al final de un buen concierto en Rockotitlán en el 91. La más angustiosa: portazo en un concierto de Caifanes por ahí del 93 en Lomas Verdes, Estado de México, en donde sobreviví gracias a que otro fan desconocido se apiadó de mi y me tomó del brazo para levantarme como resorte ya que la estampida era inmensa. ¡No me maten porque me muero!.

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