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BASURA ESPACIAL

El cochinero que hemos formado allá arriba

EL CIELO NO FUE EL LÍMITE

Por Yarumi Vidal.

“El cielo es el límite”. Es una frase tan triste en este contexto. Recuerdo la imagen de la película Wall-E (2008) en donde se ve el planeta deshabitado y la órbita llena de chatarra. Es increíble si lo pensamos de la siguiente manera: somos capaces de crear tanto con los materiales que la tierra ofrece, pero que al final dejamos que se vuelvan objetos obsoletos invadiendo un espacio. Cuando lo piensas, ¿cómo es que creamos tanta basura? Algo inútil, que quita valor a la naturaleza misma y nosotros simplemente damos la vuelta para negar lo que es tan evidente.

En 2013, la NASA anunció la presencia de más de un millón de piezas de diferentes tamaños orbitando alrededor del planeta Tierra.
En 2013, la NASA anunció la presencia de más de un millón de piezas de diferentes tamaños orbitando alrededor del planeta Tierra.

El cielo que muchos conocemos es un lugar lleno de estrellas, de cientos de miles de millones, donde se guarda el secreto de lo desconocido, hogar de los antiguos dioses, inspiración de artistas, yacimiento de misterios y manto que cubre nuestra diversión. Pero son pocos los que piensan en lo que realmente hay alrededor de nuestro planeta. Un desastre creado por la ambición de nuestra civilización.

Somos parte del problema y la respuesta, está aquí en la tierra como en el cielo.

En el espacio, hay basura de todos los tamaños, desde minúsculos restos de pintura hasta partes de cohetes. La historia de invasión comienza con “Sputnik” (un satélite artificial), lanzado el 4 de octubre de 1957 por la Unión Soviética; que sería el antecedente para una guerra por ir a la delantera en la carrera espacial, todo para su dominio, marcar el territorio e implantar satélites que seguramente servirían para espiar y conseguir información.

Todos los satélites y objetos artificiales situados en las órbitas más próximas a la Tierra tienen una fecha de caducidad. Una fecha que certifica el momento en el que no continuarán prestando servicio a la empresa u organismo internacional encargado de mantenerlo en órbita. Cuando ese momento llega, los sistemas de comunicación y control simplemente se desconectan y se convierten en basura.

Entre la basura hay cosas tan variadas como grandes restos de cohetes y satélites viejos, restos de explosiones, o restos de componentes de cohetes como polvo y pintura.
Entre la basura hay cosas tan variadas como grandes restos de cohetes y satélites viejos, restos de explosiones, o restos de componentes de cohetes como polvo y pintura.

Como las abejas protegiendo a su reina, así rodea la chatarra a la tierra, zumbando a casi 30 000 Km/hr, pero en lugar de cuidarla contra los enemigos, ataca a quien debería de resguardar. Además de volverse los unos contra los otros, ocasionando colisiones impresionantes, generadores de basura más diminuta que es capaz de regarse rápidamente por todo el espacio, que por la gravedad natural de la Tierra se quedan suspendidos relativamente cerca de nosotros.

A ese efecto se le llama “Síndrome de Kessler”  o “Cascada de ablación”, propuesta a finales de 1970, por Donald Kessler quien predijo que las colisiones generarían más fragmentos y aumentaría la nube de basura.

Un ejemplo de colisiones altamente peligrosas fue la que se dio entre el Iridium 33 propiedad de los Estados Unidos, cuando aún activo chocó con el Kosmos 2251 propiedad de los rusos pero inactivo desde 1995, creando miles de piezas pequeñas que aumentaron la nube de chatarra.

La eliminación de los residuos espaciales es compleja y costosa pero a su vez, muy necesaria.
La eliminación de los residuos espaciales es compleja y costosa pero a su vez, muy necesaria.

Una muestra de la vanidad y la inconsciencia humana, fue el caso de los chinos en 2007, que a pesar de que el problema había sido detectado, detonaron un misil para probar su potencia contra el Fengyun-1C, un satélite meteorológico, generando aún más desperdicio en la zona de aproximadamente unos 150 000 fragmentos. Ese hecho se coronó como el mayor desastre en basura espacial hasta la fecha.

Desde el orbitador Sputnik, hasta la fecha ha habido alrededor de 4 200 lanzamientos.

Existen actualmente más de mil satélites en activo que han acabado creando una especie de aura que nos encierra dentro de un limbo sucio. Aún no está decidida ni terminada la mejor solución para ir erradicando la basura espacial, pero siguen trabajando en ello mientras que el resto de nosotros no se da por enterado y sigue contaminando el suelo que pisa sin pensar en qué se puede ayudar.

NOS FALTA CREER QUE SÓLO SE NECESITAN PEQUEÑOS GESTOS PARA IR CAMBIANDO MUNDOS.

FUENTES
http://www.elmundo.es/ciencia/2015/11/17/564a31f0ca474187228b4640.html
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151105_basura_espacial_impacto_tierra_lp

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