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Las Poquianchis

Parte 2

En enero de 1964 después de un largo tormento, una de las prostitutas de nombre Catalina Ortega logró escapar del rancho donde la tenían secuestrada escabulléndose por una abertura en la pared. Catalina logró contactar a su familia y así fue como pudo contar su macabra historia a las autoridades de la ciudad de León.

Por Efrén Jiménez Hernández

Unas cuantas ilusas jovencitas campesinas eran requeridas como materia prima, se veían envueltas en un mar de sentimientos confusos. Cuando su sueño siempre de la gran ciudad y el dinero, les hacían creer que esa era la única manera de lograrlo. Otras más eran arrebatadas de su familia para no ser vistas nunca más, esto era posible gracias a la ayuda de un Capitán del Ejército, el tan temido Hermenegildo Zúñiga, que dicen fue amante de Delfina.

Las muy socarronas hermanas, abrieron burdeles clandestinos en San Francisco del Rincón, Purísima del Rincón, León y otros más en El Salto y San Juan de los Lagos, Jalisco. Y el más cerca de la ciudad de México, en San Juan del Río, Qro.

Carmen y Delfina González
Carmen y Delfina González

Era sin duda el negocio de su vida, era de lo más sencillo reclutar jovencitas y ponerlas a trabajar a base de temor, agresión y amenazas. Entre “mejor carne” más era la ganancia. Por ello las chicas vírgenes y más bonitas eran las más cuidadas para ofrecerlas a quienes estuvieran dispuestos a pagar mucho más por esos “garbanzos de a libra”, las cuales acostumbraban las hermanas González a darles tremenda iniciación violándolas y empapándolas con agua helada.

Su gran riqueza por muchos años fue a raíz de la venta de licores y servicios de prostitución a los soldados, policías y pobladores.

Cuando se daba el caso de que alguna de las chicas quedaba embarazada, era objeto de golpizas e inmediatamente se le obligaba a abortar. Los fetos eran enterrados en el patio trasero del rancho de Las Poquianchis en Loma del Ángel. Si alguna otra se enfermaba o se desnutría, ya no era negocio; incluso si tuviera alguna enfermedad de transmisión sexual, la encerraban en un cuarto hasta que muriera de hambre. Ya después el teniente “Águila Negra” y el chofer se encargarían de llevarse los cuerpos quemándolos o llevándolos a fosas comunes. Y eso lo hicieron durante mucho tiempo.

Las victimas. La matoría del Estado de Guanajuato, otras más de Jaisco y Michoacán
Las victimas. La matoría del Estado de Guanajuato, otras más de Jaisco y Michoacán

En enero de 1964 después de un largo tormento, una de las prostitutas de nombre Catalina Ortega (de las más recientes reclutadas) logró escapar del rancho escabulléndose por una abertura en la pared. El Águila negra la buscó por todos lados sin suerte. Catalina logró contactar a su familia y así fue como pudo contar su macabra historia a las autoridades de la ciudad de León.

Para su suerte las autoridades que contactó la familia de Ortega, no estaban coludidas con el caso de Las Poquianchis. Apresuraron entonces a girar una orden de búsqueda y captura contra las hermanas González. El 14 de enero de 1964 las encontraron en su rancho, para su sorpresa y pese a las grandes cantidades de dinero que manejaban, las encontraron vestidas muy sencillas y con chales desgastados.

Las personas que presenciaron este episodio, cuentan que encontraron a mujeres demacradas, en muy malas condiciones en unas habitaciones viejas. Ellas mismas indicaron dónde estaba el cementerio; justo en el patio tarsero donde encontraron cuerpos mutilados de mujeres, fetos y por lo menos huesos de 91 personas de ambos sexos.

PRONTO ESTA TERRIBLE HISTORIA FUE DADA A CONOCER POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN. INCLUSO HUBO QUIENES LES ADJUDICABAN HASTA TRABAJOS DE BRUJERÍA Y SATANISMO. CARMEN FUE LA PRIMERA DE LAS HERMANAS EN MORIR, EN EL AÑO DE 1950 A CAUSA DE CÁNCER.

Cuando los pobladores del rancho se enteraron de todo lo que hacía esta red de prostitución no dudaron en hacer justicia con mano propia intentando lincharlas. Pero un juez las envió a una cárcel ubicada en la ciudad de Irapuato fuertemente custodiadas. Docenas de chicas víctimas, acusaron a las hermanas de violación, asesinato y extorsión.

Los restos encontrados en las fosas del rancho jamás fueron examinados.
Los restos encontrados en las fosas del rancho jamás fueron examinados.

Una a una, las hermanas fue muriendo durante el cumplimiento de su sentencia de 40 años. María de Jesús González Valenzuela, la más joven de las hermanas fue la única en ser liberada. No se sabe por qué o cuándo fue liberada, pero la leyenda dice que conoció a un hombre de 64 años en prisión y una vez que ambos estaban fuera, se casaron y vivieron su vida llevando un bajo perfil, y finalmente a mediados de la década de 1990 ambos murieron.

El día del arresto
El día del arresto

Hace unos años, en la ciudad de Purísima del Rincón, una constructora comenzó a trabajar para realizar un conjunto de viviendas y para su sorpresa encontraron restos en un pozo con 20 esqueletos, después de haber sido estudiados, definieron que muy probablemente estuvieran ahí desde los años 60’s. Algunos afirman que son víctimas de las Poquianchis.

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