MAGDALENA SOLÍS.

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“LA GRAN SACERDOTISA DE LA SANGRE”, COMO LA APODARON, FUE UNA ASESINA EN SERIE MEXICANA QUE, A MEDIDA QUE SUMABA VÍCTIMAS, SUS CRÍMENES SUBÍAN EL NIVEL DE BRUTALIDAD.

Por: Karla Pérez Manrique.

La psicopatía es definida como un trastorno psicológico y de la personalidad que se presenta en personas que muestran una violencia planeada y carente de remordimiento. Uno de los casos más sonados en México de personajes con características psicópatas se dio en la década de los años 60, en un pequeño poblado en Nuevo León llamado La Yerbabuena, donde gracias al analfabetismo e ignorancia de sus pobladores, los hermanos Santos y Cayetano Hernández no tuvieron dificultad en encontrar numerosas víctimas de sus timos.

Existe una famosa banda de rock belga que tomó el nombre de esta asesina.
Existe una famosa banda de rock belga que tomó el nombre de esta asesina.

En 1962, por medio de una historia mal orquestada y autoproclamándose mensajeros y profetas Incas, los hermanos Hernández consiguieron bastantes adeptos para montar una secta orgiástica llena de seguidores que fungían como esclavos sexuales para poder obtener así, los favores de las deidades Incas.

Los pobladores desconocían totalmente que se trataba de una cultura extinta hacia varios cientos de años y que había florecido a miles de km de México.

A pesar de su escasa cultura, los seguidores de la secta comenzaron a dudar de los “poderes” y las promesas de los “mensajeros” divinos; es aquí donde entra la protagonista de la pintoresca historia: Magdalena Solís, quien era una prostituta de barrio bajo en Monterrey, N.L., ella y su hermano proxeneta conocieron a los hermanos Hernández y decidieron unirse a la secta haciéndose pasar (incongruentemente con la historia original, con la que habían montado el engaño) ahora por deidades Aztecas.

A partir de este momento los rituales se vuelven aún más macabros, Magdalena en su pose de ser la diosa Coatlicue (diosa de la fertilidad, dadora de la vida y de la muerte y madre de Huitzilopochtli), comienza a mostrar una fase de psicopatía severa exigiendo sacrificios de sangre al puro estilo Azteca en tiempos prehispánicos.

Inmersa en el personaje comienza a consumir la sangre de sus víctimas mezclada con sangre de gallina y algún psicotrópico como marihuana o peyote, muy populares en la época, argumentando que era un elixir divino que le permitía vivir por siempre joven.

Era una asesina organizada, visionaria, sedentaria, depredadora sexual y que mataba en grupo.
Era una asesina organizada, visionaria, sedentaria, depredadora sexual y que mataba en grupo.

Este tipo de rituales duraron 6 semanas consecutivas, hasta que finalmente en mayo de 1963, un niño curioso, Sebastián Guerrero de 14 años, sigilosamente presenció uno de los rituales y realizó una denuncia en la estación policial más cercana, quienes se mostraron incrédulos de la grotesca historia.

Luis Martínez fue quien se tomó seriamente el testimonio del menor y se dirigió con el pequeño al lugar donde presenció el festín sangriento. Lamentablemente, a partir de ese día nadie los volvió a ver. La desaparición del chico y del oficial dio paso a que las autoridades locales. El episodio terminó con un enfrentamiento entre policía, ejército y seguidores de la secta hasta que arrestaron a Magdalena y Eleazar. En la escena del crimen encontraron los cuerpos desmembrados de Guerrero y Martínez, y los de seis personas más en lugares aledaños.

El 31 de mayo de 1963 fueron condenados a 50 años de prisión por el asesinato de al menos 6 personas. Los miembros de la secta se negaron a declarar en su contra acerca del resto de las víctimas por temor a represalias divinas.

 

 

 

L.D.M.C. Karla Pérez Manrique
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karla.disenomck@gmail.com

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