Me Too México: la desnormalización del acoso

0
meetoo movimiento

Por Laura Itzel Domart

Me too es un movimiento creado en 2006 por la activista estadounidense Tarana Burke, a través del cual se brinda atención a mujeres de zonas marginadas que fueron víctimas de algún tipo de violencia sexual.

Burke ha dicho en diversas entrevistas que la expresión Me Too (Yo también, en español) proviene de algo que le hubiera gustado decir. Según ha contado, en una ocasión una chica le relató que fue violada por su padrastro; sin embargo, no regresó más, por lo que la activista no pudo decirle que ella también había sido víctima de abuso.

No obstante, la expresión Me Too adquirió fuerza en 2017, con la ola de denuncias de acoso sexual al interior de Hollywood. El primer caso que se dio a conocer fue el de las víctimas del productor de cine Hervey Weinstein.

mee too movimiento
Marcha #MeeTpp EUA 2018

Posteriormente, la expresión se popularizó cuando la actriz Alyssa Milano instó a sus seguidoras en Twitter a contar sus experiencias de acoso, con el fin de visibilizar que la misoginia es un problema mundial.

De esta forma, en 2017, Twitter fue un vertedero de las peores historias de acoso: miles de mujeres contaron las ocasiones en las que fueron víctimas de algún tipo de violencia sexual.

Fue así como miles de nombres de abusadores, hombres en su mayoría, salieron a la luz pública. Por lo que, el movimiento Me Too ha continuado hasta entonces, a través de denuncias virtuales que acusan prácticas abusivas.

Sobre #MeTooMéxico

En México, el movimiento Me Too ha adquirido fuerza sistemáticamente, desde 2018. Pero este 2019 resurgió de forma expansiva, acusando prácticas de abuso en todos los gremios posibles: literario, académico, cinematográfico, musical, creativo, periodístico, publicitario y político.

Todo comenzó cuando el 21 de abril, Ana Ge expuso en su cuenta de Twitter que: un hombre “poderoso” en el círculo literario había golpeado, manipulado, embarazado y abandonado a más de diez mujeres. Con lo cual, se refería al escritor Herson Barona, colaborador de Nexos, La Tempestad, Letras Libres y Tierra Adentro.

Las denuncias contra Barona continuaron en el curso de los días, por lo que se suspendió la presentación de su último libro. E incluso, el escritor realizó un comunicado vía Twitter en el que negaba “categóricamente” las denuncias de violencia sexual que se habían hecho en su contra.

Respuesta de Herson Barona.

Sin embargo, la situación se extendió a otros ámbitos, primero con el hashtag #MeTooEscritoresMexicanos, varias mujeres denunciaron a agresores del círculo literario nacional. Posteriormente surgieron diversas etiquetas para contar historias en los diferentes medios laborales, tales como: #MeTooPeriodistasMexicanos, #MeTooAcadémico, #MeTooCineMx, #MeTooMúsicaMx, #MeTooCreativosMexicanos, #MeTooAgenciasMx y #MeTooPoliticosMx.

Bajo este escenario, el acoso se constituye públicamente como una práctica común en la sociedad mexicana, pues prácticamente ningún gremio está a salvo de este tipo de situaciones; no obstante, el mayor número de denuncias se sitúan en los medios antes mencionados, incluso, hay cuentas de Twitter para cada uno de ellos, en las que las víctimas envían sus testimonios de forma anónima para denunciar a su agresor o agresora.

Entre los personajes denunciados están: el periodista Carlos Marín, el cineasta Amat Escalante, el cantante León Larregui, el periodista Enrique Galván Ochoa, el profesor Pedro Salmerón, el escritor Daniel Sada, el activista Jesús Robles Maloof, entre muchos otros. La lista de los acusados es larga, pues en Twitter suman más de 300 testimonios.

Un caso particular: Armando Vega-Gil

Entre los acusados, también se encontraba el bajista del grupo de rock mexicano, Botellita de Jerez, Armando Vega-Gil. En una denuncia anónima que apareció el 31 de marzo en la cuenta de twitter @MeTooMúsicosMexicanosMx, una joven relató haber sido acosada por el bajista cuando ella tenía apenas 13 años.

Denuncia en @MeTooMúsicosMexicanosMx

Ese día, según se sabe por audios y relatos de amigos cercanos, Vega-Gil intentó asesorarse sobre la forma en la que debía afrontar las acusaciones de acoso. Incluso, en una de las conversaciones que tuvo con el escritor Víctor Salcido, se le escucha decir: “Aunque se supiera la verdad y se aclarara, incluso, penalmente…Ya me hicieron polvo. (…) Entonces, me voy a quedar sin trabajo.”

Audio en la cuenta de Víctor Salcido.

Horas después, durante la madrugada del lunes primero de abril, Armando Vega-Gil anunció su suicidio a través de su cuenta de Twitter, en un mensaje en el que niega haber acosado a una menor; asimismo, precisa que su decisión es netamente personal, por lo que no se debe culpar de ésta a nadie.

Tweet de Armando Vega-Gil.

Después de #MeToo

Si bien, en estos momentos el tema del acoso se ha vuelto tendencia nacional, es importante cuestionarse los propósitos de esta efervescencia de denuncias. Hay quienes tildan la situación de simple catarsis emocional, sin embargo, esta posible catarsis ha desembocado en organizaciones tangibles como el colectivo Periodistas Unidas de México (PUM).

Esta organización de mujeres periodistas ha tratado de recolectar, desde hace un año, información sobre casos de acoso en el ámbito periodístico. En su último trabajo, PUM recogió 392 testimonios de mujeres que denunciaron haber vivido acoso en su recinto laboral. Data Acoso arrojó una cifra por demás preocupante: 73% de las mujeres que laboran en algún medio han sufrido acoso.

De tal forma que, la efervescencia de Me Too no sólo logra desembocar en estudios específicos como el de PUM, sino que su trascendencia radica en la reflexión que provoca en nuestra sociedad. Es decir, en la forma en la que nos expresamos/nos comportamos con nuestros congéneres. Me Too ayuda a que replanteemos nuestras conductas violentas que, posteriormente, deberían desembocar en dejar de normalizar el abuso.

DEJA UNA RESPUESTA

Déjanos un comentario!
Por favor ingresa tu nombre aquí