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¿REALMENTE DESPERTAMOS HOY?

Por Orlando Aguilar

 

Te encuentras  ansioso de ver lo que el universo alineó para ti allí afuera.

O tal vez no.

 

“Muchos admiramos los sueños, pero pocos la vida”, sin darnos cuenta que sin la vida, sería imposible  cumplirse aquellos sueños que tanto anhelamos.

Se abren nuestros parpados por la mañana, recurrimos al espejo para ver sólo lo que buscamos ver y continuar con la rutina con aquellos ojos que, de acuerdo a la ciencia, sólo son capaces de ver cierto espectro de luz y de la misma forma, capaces de mirar solo la superficialidad de las  cosas: de cada situación, objeto y sin duda de las personas.

Muy a menudo, en el fondo siempre has escuchado aquella sublime voz que te dice y te  hace sentir junto aquellos extraños sucesos; que eres algo más que palabras “vacías”, pensamientos “vacíos” y charlas “vacías”; que existe algo más de la monotonía en aquellas conversaciones  en la mesa de tu hogar, el área de trabajo o con los amigos más cercanos.

Existe algo más allá de las dimensiones conocidas por nuestros sentidos, sin embargo, también sientes que es difícil de conocer o  llegar a ello,  y sólo te rindes una vez más a la cotidianidad del día.

Aceptas lo que crees merecer, pero, ¿realmente mereces esto? ¿realmente vives o sobrevives? estamos constantemente realizando lo que no terminamos del ayer, y muchas veces es necesario, pero, a consecuencia de aquellos pensamientos que nos invaden constantemente, hemos perdido la capacidad de observar el Sol como si fuese la primera vez, de disfrutar el aire que nos envuelve por las mañanas y sentir cada parte de nuestras células activarse.

El ser humano da la vida por encontrar felicidad, pide constantemente una nueva oportunidad y siempre exclama  “oh, si tan solo tuviera la oportunidad de volver a nacer, o de regresar el tiempo” pero, ¿y  si cada amanecer es un nuevo comienzo? ¿una nueva oportunidad? naces, pero ahora rodeado de cosas que  te pertenecen y puedes aprender utilizar más  a tu favor.

Según Heráclito “ningún Hombre puede bañarse dos veces en el mismo río” pues este sigue con su cauce y el agua que ahí se encontraba, hace un instante, ya no está.

De igual forma esto sucede con el tiempo, las oportunidades  y con cada objeto material que existe en el planeta. Todo se encuentra en un constante cambio, así que tú y todo lo que ayer existió ya no son las mismas cosas e incluso la misma situación. Muchas puertas se cierran y ahora otras se encuentran abiertas, pero ¿estás atento a las señales?

Nos enfocamos siempre en lo que nos hace falta pero pocas veces volvemos nuestros ojos hacia lo que ya tenemos, lo unió que nos recuerda a lo más cercano a la felicidad y al verdadero despertar, son las sonrisas de un niño, aquello que nos recuerda lo que con al pasar del tiempo hemos perdido.

Sólo fluye y admira lo nuevo de hoy.

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