DF DE DÍA Y DE NOCHE

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PRAVIA

Por: Romina Pons.

El DF es como el América, o lo amas o lo odias pero no te puede dar igual. Nos queda relativamente cerca y es, sin duda, la oferta cultural más grande que tenemos al alcance.  No te vamos a recomendar los lugares típicos como el Zócalo o el Museo de Antropología, porque eso te lo puede decir cualquiera, mejor te hablaremos de lugares increíbles y no tan transcurridos.

Lo primero que debes hacer, es darte una vuelta por CU (Ciudad Universitaria). Además de los emblemáticos edificios como la Biblioteca Central o Rectoría –que tiene un mural de Siqueiros- tienes que ir al Espacio Escultórico. Es un lugar enorme (y con eso nos referimos a kilómetros) de jardines, bajo relieves y esculturas; entre ellas una serpiente gigante de piedra volcánica, e infinidad de estructuras de muchos materiales y colores. También tiene un jardín botánico, y muy cerca del estadio, se encuentra el MUAC (Museo Universitario de Arte Contemporáneo) que es de los museos más nuevos de la ciudad, pues abrió sus puertas en 2008. Este museo se basa en exposiciones temporales, y destaca por tener las más vanguardistas, como un cuarto negro de pura instalación sonora.

Otra zona que es un must es Coyoacán. Con el auge de la Condesa, esta colonia sureña ha buscado formas de reinventarse, y le está saliendo bien. El simple hecho de caminar por su plazuela, comprar un helado y ver todos los puestecitos hippies es un agasajo. Además ahí se encuentra la Casa Azul, mejor conocido como el museo Frida Kahlo. Lo que hace único a este lugar es que ahí vivieron Frida y Diego Rivera. Además de conocer parte de su obra, puedes ver su cuarto tal y como lo tenía, y estarás caminando dentro de lo que fue el centro de reunión de los artistas bohemios del DF en los 30s y 40s.

No puedes decir que conoces el DF si no has ido a Xochimilco, así de fácil. Es el lugar perfecto para una buena fiesta: compras tu alcohol ahí mismo y te subes a una trajinera, junto con mariachis, a disfrutar uno de los mantos acuíferos más grandes de la ciudad. Como el clima es templado, puedes ir en cualquier momento del año, aunque te recomendamos que evites los viernes a toda costa; a menos de que quieras navegar entre puro puberto ahogado el alcohol. Dentro del recorrido, pasarás por la Isla de las Muñecas, un tétrico pedazo de tierra con muñecas descabezadas clavadas por todo lados. Hay muchos mitos acerca de esta isla, pero lo interesante –y escalofriante- es verla con tus propios ojos.

La Colonia Roma se ha convertido en la zona más vanguardista de la ciudad. Aquí puedes encontrar lo último en diseño y arte tanto nacional como mundial. Está retacado de galerías de todo tipo: pinturas, juguetes de diseñador, tiendas de discos, mueblerías retro, ropa y lo que sea que necesites. No estamos hablando de grandes boutiques de prestigio sino todo lo contrario, artistas emergentes y piezas muy originales para todo tipo de gustos. Eso si, lleva dinero –o tarjeta- porque si bien no es una zona cara, hay tantas cosas que vas a querer todo. También visita sus cafés, restaurantes y bares, pues en general tienen gran calidad y salen de lo común.

No podemos olvidar el centro, un ícono de la ciudad. Además de los lugares obligados, te recomendamos ampliamente el Museo de la Caricatura, pues aborda la importancia de esta disciplina en el reflejo de la sociedad, desde la caricatura periodística hasta la humorística. Otro excelente museo en esa zona es el de Memoria y Tolerancia, que se enfoca en el Holocausto pero trata el tema del genocidio en general, también es de los más nuevos y por ende, muy interactivo, además de contar con una arquitectura impresionante. Si ya estás en la zona, tienes que ir a comer a la típica Cantina de la Ópera, donde además de encontrar todo tipo de antojitos y a muy buen precio, puedes ver un balazo que le dio Zapata a ese edificio. La oferta de entretenimiento nocturno en el Centro es demasiado variada, pero no podemos dejar de mencionar dos lugares. La Perla es un cabaret con trasvestis, interpretando de todo: desde Paulina Rubio hasta Celia Cruz. Además el lugar sigue intacto desde 1950, para que hagas un viaje a través del tiempo. Otra opción, mucho más sofisticada, es el Zinco, el mejor bar de jazz de la ciudad (y posiblemente, del país). Un lugar acogedor, con un menú delicioso, y donde podrás ver –si tienes suerte- a los mejores jazzistas del mundo. Si, del mundo, vienen de todas partes para tocar en ese pequeño lugar.

Ahora si, a hablar de las noches del Distrito Federal. Al ser una ciudad tan grande, puedes encontrar absolutamente de todo, y el día que quieras, pues la ciudad no duerme. El precopeo que más te recomendamos es en La Broka que está en La Roma. ES una casona vieja con un amplio patio, y mientras bebes te van ofreciendo todo tipo de tapas a muy buen precio. Tostaditas de camarón, taquitos de pato, hamburguesita de cordero y queso de cabra con hongo porccini son sólo algunas de sus muestras. Además no hay menú, cada noche son distintas.

Para echar la fiesta en orden, tienes que ir a Leonor en la Condesa. Un espacio que inició como underground pero ahora es el favorito de los capitalinos. Es un lugar pequeño y con excelente música; que no es pop ni rock, sino lo más selecto y vanguardista de la electrónica, sin caer en lo pesado. Para los hombres, el taco de ojo es un plus. Si quieres estar con la élite hipster chilanga tienes que ir al M.N. Roy. Es el concepto más chic y vanguardista de la ciudad. Eso si, si no conoces a ningún cliente del lugar, olvídalo: el lugar ni siquiera tiene cadena, hay una cámara en la esquina y si la hostess no te conoce, la puerta simplemente no se abre.

Para gustos más rockeros, está El Imperial. Este lugar se ha convertido en ícono de la música indie en la ciudad. Cada día hay una banda distinta tocando, un día puede ser alguien que nunca habías escuchado y al día siguiente Molotov. Este espacio es la última prueba musical: si ya tocaste en El Imperial, ya la armaste. También arman DJ Sets con miembros de bandas internacionales, como TV on the Radio, o Blonde Redhead, sólo por mencionar algunos.

La belleza del DF –fuera del tráfico- es que hay de todo y para todos, tanto en precios como en estilos y actitudes. Puedes ir al teatro, a cualquiera de sus miles de museos (México es la ciudad con más museos en el mundo. Estamos seguros que no conocías ese dato) a algún centro comercial o a cualquiera de sus miles restaurantes. Además es una ciudad segura, si, el DF ya no es peligroso, a menos que te metas a Tepito lo cual, honestamente no te recomendamos. Así que la próxima vez que quieras salir de tu ciudad y no sepas a dónde ir, piensa que en el DF tienes las mismas opciones que en otras capitales del mundo, y a tan sólo 4 horas.

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