ENSENADA, BAJA CALIFORNIA

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PRAVIA 10 (marzo – abril 2014)

Por: Romina Pons.

En septiembre del año pasado, me invitaron a una boda en Ensenada. Mi primera reacción fue que era un gasto innecesario, ¿por qué hasta allá? Los novios me aseguraron que no me iba a arrepentir, y tenían razón.

Ensenada queda a una hora de Tijuana y la forma más práctica de llegar es precisamente en coche desde el aeropuerto de TJ. La carretera tiene una vista espectacular al Océano Pacífico. Antes de llegar les recomiendo parar en Puerto Nuevo, un pueblo que queda sobre la misma carretera y donde podrán probar tacos de langosta. Son enormes y vienen con frijoles, arroz y salsa. La langosta es recién pescada y puedo asegurarles que será de las mejores experiencias culinarias de su vida. El contraste de un platillo fino en mesas de plástico es muy interesante, y es una excelente forma de abrir el estómago para la basta oferta culinaria que tiene Ensenada.

La magia del lugar radica en el contraste de paisajes: por un lado el mar y por el otro montes repletos de viñedos, como el Valle de Guadalupe. Ensenada es una de las ciudades vinícolas más importantes del país, no en balde los turistas asisten a esa ciudad principalmente para conocer la ya famosa Ruta del Vino. Se encuentran viñedos de todo tipo, desde el reconocido L.A. Cetto hasta creadores de vinos artesanales como 3 Mujeres.

No importa a cual vayas, la experiencia es más o menos la misma: visitarlos y catar distintos vinos junto con exquisitos canapés. Las visitas incluyen un paseo para ver el sembradío de uvas, una visita a las cavas, y a las bodegas. En lo personal me inclino hacia las visitas en viñedos artesanales pues el proceso es más cuidado y resulta más interesante. 3 Mujeres, por ejemplo, saca su nombre de su situación: tres mujeres de arriba de 50 años se hicieron amigas y se dieron cuenta que compartían un sueño en común; tener un viñedo. Con poco conocimiento pero muchas ganas, compraron un terreno en el Valle de Guadalupe e iniciaron su propio negocio. Las cosechas son pequeñas y el vino se puede conseguir exclusivamente ahí. Ni siquiera tienen etiqueta, pues cada botella es marcada a mano.

No importa que no seas un conocedor en el arte del vino, pues después de ese viaje conocerás las variedades de cepas, de cultivos y las mezclas que se pueden hacer para realizar cada botella. Independientemente del tipo de uva, probarás sabores nuevos, pues no es lo mismo comprar una botella producida en masa que tener la oportunidad de probar vino que está hecho prácticamente a la medida.

A pesar de ser playa, el clima de Ensenada es un más templado que el de lugares como Cancún o Acapulco, y por ende el mar es más frío. Sin embargo un buen chapuzón es obligatorio y según la temporada, hay lanchas que te llevan a ver ballenas.

Esta ciudad además es mundialmente conocida por su gran oferta gastronómica. Dos de los 50 mejores restaurantes del América Latina se encuentran aquí, cuando hay países enteros del cono sur sin un solo establecimiento en dicho ranking. Hablamos de Laja, del chef Jair Téllez, y Corazón de Tierra, de Diego Hernández. Laja se especializa en comida de Baja California y tiene un huerto donde cultiva el 90% de sus ingredientes. La experiencia no es exclusivamente culinaria pues el lugar es espectacular. Corazón de Tierra por su lado se encuentra dentro de un hotel boutique escondido entre el valle. Ofrecen platillos de la región con un toque asiático y su menú de 5 tiempos es distinto cada noche. Otro altamente recomendable es Muelle 3, que se especializa, evidentemente, en mariscos.

Recordemos que Ensenada está en el norte, y eso implica buena fiesta garantizada. No importa la hora del día, siempre habrá un bar abierto esperándote con una michelada bien fría. Cerca de la playa se encuentra un corredor donde podrás enconcontrar todo tipo de bares y restaurantes, de esos que pelean con el changarro de al lado para ver quién pone la música más fuerte.

Quién sabe porqué, pero el petanca (juego típico francés que consiste en lanzar bolas de metal tan cerca como sea posible de una pequeña bola de madera que es lanzada con anterioridad) se juega mucho en la zona. El lugar más recomendable para realizar esta actividad es Boules, pues además de ofrecer exquisita comida, (como toda la ciudad) goza de una vista privilegiada a las costas del Pacífico.

No esperes una zona llena de antros grandes y extravagantes como en otras costas, ni hoteles de 20 pisos, parte de la magia de ensenada radica en que mantiene un ambiente austero y pueblerino.

Aproximadamente a una hora, se encuentra La Bufadora, un acantilado en donde pegan las olas lanzando enormes cantidades de agua a alturas impactantes. En los alrededores se encuentran las típicas enramadas en las que puedes disfrutar de un buen ceviche junto con tu bebida favorita. Tiene también un mercado de artesanías.

Para Ensenada recomiendo rentar coche, pues meterse entre el valle es todo un espectáculo, as vistas y los contrastes entre montes y playa resultan en fotografías memorables. Otra ventaja del lugar es que no se necesitan mucho días par sentirlo propio, y puede ser un excelente destino para un puente.

Si bien Ensenada alberga lugares lujosos, es posible tener un viaje placentero con un presupuesto limitado. Ya estando allá les recomiendo pasar un día en Tijuana, o mejor aún una noche. Y para aquellos que gustan de matar dos pájaros de un tiro, nada mejor que cruzarse a San Diego para darse un día de shopping.

El mundo está repleto de lugares majestuosos, pero a veces olvidamos que nuestro país tiene un sinfín de opciones. Ensenada da la sensación de estar en otro mundo sin salir de casa, y como buenos mexicanos, los lugareños se encargarán de sacarle el mayor jugo posible a tu experiencia.

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