Malinalco, hoy, ayer, y siempre

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PRAVIA 19 (septiembre – octubre 2015)

Por: Juan Becerra Acosta

Malinalco, municipio del estado de México que se ha convertido en un atractivo destino turístico durante las últimas tres décadas, cuenta con una historia e importancia en el México Prehispánico y virreinal que está plasmada en sus muros y montañas, y que puede ser apreciada a través de un recorrido en esta estimulante población.

Un día Coatlicue, madre de todos los dioses, decidió hacer penitencia en un templo del cerro de Coatepec, y mientras barría el polvo acumulado, una pluma de color azul resplandeciente cayó del cielo colocándose en su vientre, y ahí, desapareció dejándola embarazada.

Coyolxauqui hija de Coatlicue, se enteró de que a su lista de 39 hermanos se añadiría uno nuevo, por ello sufrió un ataque de celos, tan grave y agudo, que confabuló con sus hermanos en una estrategia para asesinar a su madre y al “indigno” producto que llevaba dentro; y así, cuando la estrategia tuvo fecha de ejecución, los 40 hijos de Coatlicue encararon a la Diosa y se dispusieron a asesinarla; lo que no sabían es que del vientre de Coatlicue nació, en ese preciso momento, Huitzilopochtli, armado hasta los dientes y ejecutando una tradición muy mexicana, la defensa al exceso de madre, matando en su ejercicio a sus hermanos y arrojándolos al cielo para que se convirtieran en estrellas; a Coyolxauqui la destazó, y también la arrojó al firmamento convirtiéndola en la luna.

Huitzilopochtli tuvo piedad, no mató a su hermana Malinalxóchitl desterrándola en su lugar a un sitio energético, rodeado de montañas, y lleno de alacranes y serpientes que hoy conocemos con el nombre de Malinalco. ¿Por qué será que Malinalxóchtil se salvó de la misma suerte que sufrieron sus hermanos?, no se sabe, pero seguramente tiene mucho que ver con el hijo que tuvo, Copilli, quien años más tarde se enfrentó a su tío en el intento por cobrar venganza, perdiendo la batalla y con ella su corazón, que fue arrojado por Huitzilopochtli para que tiempo más tarde naciera de él un nopal en el que un águila se posó para devorar a su presa, una serpiente, construyendo así la señal que los mexicas interpretaron como inequívoca de que ahí tendrían que levantar su ciudad, Tenochtitlán.

En Malinalco los mexicas construyeron un Calmecac único en Mesoamérica, pues está tallado sobre la piedra de la misma montaña. Poco les duró el gusto de este importante sitio en el que la nobleza mexica estudiaba para convertirse en guerreros águilas, o guerreros jaguar, pues los españoles llegaron a México pocos años después de la culminación de su construcción. Por supuesto que los agustinos encargados de evangelizar la zona de Malinalco intentaron destruir cualquier vestigio de culturas ajenas a la suya, y en su lugar construyeron templos católicos con los que conquistaron a través del convencimiento al pueblo de México; así es, la conquista no se hizo con las armas, sino con la evangelización. Prueba de lo anterior es posible apreciarse en el Convento de Malinalco, construido durante el Siglo XVI, y del cual se han rescatados murales con los que los agustinos inculcaban el miedo a la condena eterna a la población indígena.

Por fortuna, las antiguas  tradiciones pudieron subsistir al mezclarse, sutil pero contundente, con las impuestas por los europeos, y es por ello que Malinalco es un pueblo lleno de sincretismo, en el que durante semana santa se lleva a cabo un “via crucis” cargado de simbolismos prehispánicos, entre ellos el sacrificio humano, en esta ocasión, a través de la representación del papel de Jesús.

Malinalco también es conocido por su clima, cálido durante el día, y fresco por la noche, pero sin llegar a ser frío; su gastronomía no se queda atrás, al existir un criadero de truchas en este municipio, la cocina antigua, compuesta por tlacoyos, guisados de haba, y postres de ciruela, se ha enriquecido con este pescado que puede encontrarse en cómodos restaurantes, así como en puestos callejeros que lo preparan con absoluta higiene, y delicioso sabor.

Malinalco se ubica bastante cerca de la Ciudad de México, se llega por la carretera federal México-Toluca tomando la desviación a la Marquesa, para posteriormente seguir los señalamientos que indican Malinalco; el viaje no debe durar, en condiciones normales y manejando con precaución, más de una hora con cuarenta y cinco minutos. También se puede llegar por autobús tomándolo en la estación Observatorio.

En el lugar existen hoteles de distintos precios y categorías, desde pequeños y lujosos, hasta casas de huéspedes. Todo se ajusta a tu presupuesto y es una excelente opción para quienes no quieren ir muy lejos.

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