OAXACA

Donde se conjuga la historia y la vanguardia.

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PRAVIA

Por: Romina Pons.

Primero que nada tenemos que advertirte que, si vas a Oaxaca, lo más probable es que regreses con unos kilos de más, pues definitivamente tiene de las mejores gastronomías del país; y hablando de México, este es un estándar muy alto.

Lo primero que tienes que hacer es ir a comer al mercado. El más conocido es el 20 de Noviembre pero nosotros te recomendamos La Merced, que es el favorito de los locales. En este mercado pregunta por la fonda “La Florecita” y habrás llegado al paraíso. No importa si pides enfrijoladas, entomatadas, chocolate con pan de nata o las típicas tlayudas; todo ahí es delicioso. No te dejes llevar por el precio, aunque sea barato los platos están muy bien servidos. Si te animas ahí mismo puedes comprar chapulines en todas sus variedades: naturales, enchilados o con ajo.

Para una cena más fancy, no dejes de ir a Casa Oaxaca, que está al lado de la iglesia de Santo Domingo y mezcla comida típica oaxaqueña con cocina de vanguardia. No puedes perderte los rellenitos de plátano y los panuchos de pulpo. Si te gusta el huitlacoche hacen unos ravioles rellenos de este hongo que son inigualables, además tienen la opción perfecta para los amantes del mole que no quieran aplicar el botonazo: atún en mole negro. Te advertimos: ir a Oaxaca y no comer quesillo es considerado sacrilegio.

Ahora, para bajar esa pancita (y probablemente también la cartera) te recomendamos una buena caminada por el centro, encontrarás todo tipo de artesanías típicas de la región, desde vestidos bordados, huipiles y bolsas hasta barro negro y por supuesto, los típicos alebrijes. Aunque si te consideras fan de estas criaturas fantasiosas, mejor lánzate a San Martín Tilcajete, un pueblo a escasos 30 minutos del centro donde los hacen: ahí tienes más opciones, te salen más baratos y hasta puedes ir a los talleres a ver cómo los fabrican.

Continuando por el centro, es indispensable ir a Santo Domingo, que además de su historia es un punto de reunión donde se realizan diversas actividades culturales, destacando los bailes típicos de cada región. Oaxaca es una ciudad sumamente artística, ya sea dentro de sus museos que tienen una curaduría envidiable o en la simple calle: desde galerías súper sofisticadas hasta changarritos donde puedes encontrar verdaderas obras de arte.

En cuanto a museos, el más vanguardista es el MACO (Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca) donde en su mayoría, se encuentran piezas de estudiantes o pasantes de Toledo (si no sabes quién es Francisco Toledo, te lo dejamos de tarea) y apenas este verano, hubo una muestra de murales de Dr. Lakra. Otro museo que no puedes dejar de ver es el MUPO (Museo de Pintores de Oaxaca). Aquí se encuentran las más grandes obras de los artistas más importantes de la región, y no sólo contemporáneos. Aquí encuentras arte e historia en un mismo lugar. El que de plano no te recomendamos es el MTO (Museo Textil de Oaxaca), pues puedes encontrar tejidos más bonitos, más baratos y accesibles en el mercado o incluso, con las vendedoras en la misma calle.

Además cerca de la ciudad se encuentran dos de las zonas arqueológicas más importantes del país: Montealbán y Mitla. Ambos lugares son muy recomendables pero si sólo tienes tiempo de ir a uno te recomendamos Mitla, porque está mucho mejor conservado.

Un lugar del que pocos saben y muchos quisieran conocer es Hierve el Agua. Son unas cascadas petrificadas que se formaron hace miles de años al borde de un cerro, y además,  quedan cerca de Mitla. El manantial es de agua termal y puedes meterte. Son las únicas del mundo junto con la de Pamukkale, en Turquía. Nada puede superar una experiencia como esta.

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