CABALLO 2014

Al galope de los tiempos.

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PRAVIA 10 (marzo – abril 2014)

Por: Laura Fernanda Meraz.

A todos nos fascina el eterno retorno –todo tiempo pasado fue mejor— y pensar que nada desaparece y todo vuelve a empezar. Estamos por cumplir dos meses de 2014, que se prevé  como año diferente, pese a que el arranque ha sido normal, se inició en miércoles, el día más anodino de la semana. Sin embargo, los enterados coinciden en que este año será uno de los más significativos de la historia. En primer lugar porque 14 es la suma de dos sietes. Segundo, se abre en pleno la Era del Acuario y vientos en el cielo y mareas en la mar confirman que todo ciclo incompleto se cierra de manera inexorable. Los pendientes deben ser cumplidos y los espíritus resecos entrarán en una húmeda dimensión, más espiritual que frívola.

Del Año Chino, iniciado el 31 de enero, los oráculos dicen que será de grandes avances, especialmente laborales, si pensamos con la cabeza y no conforme a los impulsos nerviosos del brío equino que prefiere el galope desbocado, muchas veces sin sentido. Por esto hay que  prepararnos para un año agitado, con la rienda firme, para imponer la voluntad y  mantener el ritmo con disciplina. Dicen nuestros abuelos: Más vale trote paso que dure y no trote que canse. Este no será año de sueños ni contemplaciones. No será fácil para los confiados ni los vaquetones. Apunta otro proverbio: Cada paso impulsivo del coyote lo acerca más a la trampa.

Todo el año estarán a prueba las relaciones con la pareja, familia, socios y amigos. En el mundo surgirán conflictos entre países del sur con el norte. No será un buen ciclo para América Latina, África, Oceanía ni el sudeste de Asia. En política será mal tiempo para mentirosos y demagogos. La incredulidad popular a flor de piel hará estallar focos de resistencia violenta a medidas opresivas. En la cosmogonía china este año el premio estará en el esfuerzo colectivo. Las jornadas individuales, egoístas, no darán triunfos. No habrá lugar para falsedades ni mentiras. Lo que hay es lo que está y quien la hace la paga.

Pero el provenir tiene también opciones prometedoras. Si el fatalismo oriental lo agobia, 2014 es también el Año de la Cristalografía y si nuestro espíritu nos lleva a la defensa del entorno, este será el Año de la Agricultura Familiar.

Quisiéramos que todo fuera sencillo y suponer que el devenir del orbe, con toda su cauda de bendiciones y maldiciones se previniera de agoreros. Ojalá que nuestras esperanzas, nuestros sueños y propósitos, cristalizaran de manera luminosa. Que todos recibiéramos contentos los regalos y bondades prometidas. Ojalá y este día, cuando ustedes leen esta crónica fuera el primero.

Lo que pasó ha pasado y no hay remedio. Las novedades siempre están frente a nosotros, una tras otra. Vienen nuevas sorpresas, no por muchos conocidas, en lo que viene de este año. Habrá, entre otras cosas, cuatro eclipses, dos de Sol y dos de Luna. Los judíos festejarán jubilosos su año 5775. La ciudad de México cumplirá 689 años de su fundación. Y si nos atenemos a la memoralia del Calendario del Más Antiguo Galván, habrán transcurrido 4 mil 971 años del Diluvio Universal. Y nosotros seguimos aquí, entre festejos, dudas y zozobras.

Los chinos, que suelen ser muy sabios, festejan cada mañana el inicio de su año, la apertura del nuevo día con augurios y presagios. Este año el Caballo es símbolo de lo que vendrá. La leyenda china recuerda que Buda, antes de abandonar su forma humana para alcanzar el Nirvana, llamó a todos los animales para despedirse. Solo doce acudieron.  En gratitud, Buda asignó a cada año el nombre de los animales que le despidieron, en orden de aparición. Así armó el calendario chino. La primera fue la rata, siguieron el buey, el tigre, la liebre, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el gallo, el perro y finalmente el cerdo. Buda decidió que cada doce años se cerraría un ciclo y se abriera otro más grande que se completaría cada cinco ciclos de doce años, esto es, cada 60 años.

Este almanaque se aplicó en Oriente en el año 2,637 (A.C.) por mandato del emperador chino Huang Ti, quien dispuso que se iniciara con el primer animal de la lista, para celebrar el año 61 de su reinado. Este año llegamos al ciclo 78, que comenzó en febrero de 1984 y se cerrará en 2044.

En China se dice que el Año del Caballo implica riesgos, como perderse en urgencias, en decisiones apresuradas, atizadas por bajas pasiones, echar por la borda escenarios estables con pretexto de emprender una indefinida búsqueda de libertad. Todo esto acaso necesario y acorde con nuestro tiempo. Pero Buda también dejó su propia descripción de los caballos:

Son extrovertidos y agudos, muy inteligentes y aplican su sentido práctico en su favor tanto en negocios como en su vida personal. Dotados de astucia pueden  aprender nuevas habilidades, y realizan varias tareas de manera simultánea. Esta ambición puede ser desfavorable cuando lleva a quienes tienen su signo a no terminar lo que comienzan, por miedo a perderse el próximo desafío.

Queridos lectores si nada de esto despierta su esperanza, les dejo una frase de otro ilustre gobernante chino, Chou En Lai –expresada a un periodista mexicano–  Las oportunidades son como los amaneceres: Si uno espera demasiado, se los pierde. Seamos positivos, vivamos este tiempo convencidos de que este será uno de los mejores años del siglo XXI. Uno de los más felices. Y que cada día vendrá, a galope tendido, otro nuevo día.

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