«Diles Que No Me Maten» en León

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Diles que no me maten, música, banda

Desde hace meses dejé de meterme drogas al hocico. Creo que es la edad. Me hastié de la sensación combinada entre nostalgia y melancolía. Incitándome a saborear el calor de hogar. El amor de familia.

Al poco tiempo que regresé a la ciudad en que nací, me puse en sincronía con la sociedad. Añoranzas de un plan de vida a corto, mediano y largo plazo. Una pequeña isla de realidad en el siguiente peldaño de mi vida. Al escribir esto solo puedo decir; dulce y amarga sobriedad. Péndulo de la existencia. Vaivén de certezas adoradas. Que poco duraste. Unos meses antes, Justino me decía:

Quiero llamear con los DILES QUE NO ME MATEN.

Tenía la costumbre de visitarlo de vez en cuando. Ahora que regresé; es de los pocos amigos que tengo en la ciudad.

– Los has escuchado ¿verdad? -.Sí, la otra vez los pusiste. -¿Cómo se dice? … Declaman letras junto con su música. Está muy vergas. Deberías de aprender algo, cabrón…

Así lo dijo Justino, me acuerdo bien porque le respondí:

No solo eso… Las palabras salen sin razón, únicamente preservan su sentido


No quiero sonar como salido de Disney, pero así sucedió. Hablaba de la técnica que usan los Diles… para realizar sus discos. Uno escucha su música y sin querer le adjudica alguna razón que suponemos por la ansiedad de cada uno, pero éso no es lo que buscamos en la música que nos gusta.

Me voy a detener aquí, porque desde el principio de esta plática estaba distraído. No dejaba de pensar en «llamear». Imaginaba algo así, como una combustión espontánea que de alguna manera estaba relacionada con la música. Vi fuego con música; Un frenesí progresivo que llegaba al punto de la erupción desparramada en una explosión orgásmica. Pero detuve mi tren.

Recordé que las personas que juegan con instrumentos musicales utilizan el anglicismo «jammear», para ensayar sin contexto. Hacer prosa con música. Prosa musical. Cómo sea. Debía esperar un par de semanas para no adelantarme… Abracadabra, el Justino cumplió lo que me dijo esa tarde.

Los Diles… nos visitaron en el centro de la ciudad de León, en un hostal con enfoque cultural en calle Hidalgo #627. El mismo lugar donde se hospedaba Justino. El último sábado del mes de octubre. Cuando el 2021 agonizaba. Un día cualquiera.

Diles que no me maten, música, banda

5:30 PM 30 DE OCTUBRE DEL 2021

Llegué temprano para hacerles una entrevista. He conocido a pocos artistas en esta ciudad de la calidad humana en cada miembro de la banda. Pronto encontré la habitación donde descansaban; fatigados por el trayecto. Me acerqué inoportunamente como cualquier fanático desquiciado. Yacían en el suelo; acostados en una vieja alfombra. Un plano conmovedor. Solo uno tenía los ojos abiertos. Así que, opté por tragar coraje, reduje mi tono de voz y me dirigí solo a él. (Yo pelaba los ojitos y tartamudeaba al saludarlo) Me recibió con un sereno apretón de manos, que me susurró una inmensa calma.

Los demás se fueron uniendo a una conversación, en la que les solicitaba una audiencia informal que sería grabada para apilarse junto a cientos de vídeos en YouTube. Aunque de verdad, espero que sea encontrada por un futuro que indague en el progreso artístico del Bajío. Mi objetivo era evidenciar su gira “Funeral con ritmo 2” por la provincia más grande del estado de Guanajuato; León. Todo mediante un cuestionario subjetivo y fue un éxito. Q. La auténtica opinión de 5 morros capitalinos en México: Andrés [bajo], Gerardo [Guitarra y sintetizadores], Ruls [bateria], Jero [Guitarra] y Jonás [voz y saxofón].

Link de entrevista.
https://www.youtube.com/watch?v=YtQaM3XaYIo&t=1322s&ab_channel=CLUBXODATV

Diles que no me maten, música, banda

9:23 PM LA CONQUISTA DE LA SOLEDAD

Mientras esperábamos que llegara más gente al hostal; la banda hacía prueba de sonido y yo descubría, oculto bajo el scrolleo infinito de los Smart Phones, que la sensación de la que les escribía al principio de esta crónica, es conocida como: Saudade. De una forma hermosa, también era terrible.

Me permitió identificar a primera vista la autenticidad de la banda frente a mí, acompañada de distintos sonidos. Sin el deseo que degrada el ingenio. Solo ganas de vivir, tocar y morir. “Justino se levantó de la pila de piedras en que estaba sentado y caminó hasta…” ellos para acompañarlos a a ser prosa con su guitarra.

Diles que no me maten, música, banda

10:15 PM DILES QUE NO ME MATEN, JUSTINO

Al rededor de las 10 de la noche, los integrantes de la banda agradecieron las visitas y empezaron un concierto privado con pocos asistentes. Lo cual prometía una velada íntima y anecdótica. Los principales motivos que excusan mi recaída. Ahora, el lector debe picar play al disco “La Vida de Alguien Más” mientras lee esto. Con ayuda de su imaginación; se debe trazar una espiral al centro de su campo visual. De preferencia, líneas curvas color blanco. Después, debe imaginar que está leyendo esto en medio de un edificio abandonado. Permaneciendo de píe en la habitación más grande del piso superior, y en el momento en que se pronuncian estas palabras, comienzan a caer las paredes en pequeñas proporciones. La estructura del edificio completo se empieza a desmoronar.

Unos momentos después, inicia un temblor gradual que desestabiliza la gravedad. El último piso en donde estamos leyendo ha sido arrancado del suelo. Parece que el polvo se hace más espeso con la motivación exhalada en cada grito del saxofón. La nube de polvo se convierte en la escolta siniestra que bajo nuestra espiral es amenizada por “2021”. Nos hemos despegado del edificio. Fuimos extirpados. Degollados de golpe. Flotamos para separarnos de la tierra en una cápsula de ladrillos llamada habitación. Alejándonos de la luz civil y entregándonos a las sombras del espacio.

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Dentro de nuestra lectura, miramos alrededor de este cuarto para descubrir que solo hay una ventana que se cree espejo, y en ella se revela otra realidad. Una en la que se decreta “La Vida de Alguien Más”. Adentro, vemos un cuerpo amarrado espalda a espalda de un Volkswagen azul. Momento que pasó sin ocultarse en el pasado. En estos días, es el ingrediente invisible que como los secretos; fluyen “Igual que ayer”. Luego, se debe regresar a mis palabras que se cayeron frente al espejo.

Cuando el lector se sumergía en la dimensión del reflejo para ver atrás y cerciorarse de soltar el pasado. En el viaje intergaláctico aprendemos que hemos volado sin reflexionar. No fuimos, ni seremos. Ahora, somos este respirar inconsciente que nace y muere hasta encontrarse divino.

Hasta verse de frente y recíprocamente inventando la vida sin pasado, ni futuro. La claridad del ahora. El último aliento que evoca confianza y lucidez. Sin notarlo, entramos en una hibernación cosmogónica al atravesar la atmosfera, impulsados por nuestra “Vanidad”.

Estábamos dormidos vagando sin destino hasta que quisimos despertar. Seguíamos atendiendo las “Noticias del espejo”, aunque no fuera la versión de realidad que quisiéramos por ahora. Pero, aunque “Sé que nos están mirando mal. A ti y a mí… Son las luces de la noche, las que no dejan mirar. Aquello que veo bien en la completa, completa obscuridad.

Sé que nos están mirando mal. Por lo que hacemos de los días. Todos los días, y al final, sé que no hay nada mejor que hoy”. Hemos aprendido a olvidar. A reconocer el tiempo que pasa frente a nuestros ojos, y no vivir sin morir a diario. Realmente, el nuevo disco de los Diles… nos enseña a renacer y a aprender.

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