BLACKSTAR. Y EL LADO OSCURO DE BOWIE

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PRAVIA 21 (Enero – Febrero 2016)

Por: Romina Pons (@rominapons)

El pasado 10 de enero David Robert Jones, mejor conocido como David Bowie, se fue de este planeta para continuar su viaje interestelar. Bowie está rodeado de símbolos, de múltiples interpretaciones, de semiótica y hasta ocultismo. No estamos diciendo que fuera brujo, chamán, o algo por el estilo pero, no podemos separar su música de su identidad visual, y a lo largo de sus videos, películas y giras, siempre plasmó una carga simbólica como pocos. Al encarnar personajes, no sólo jugaba a ser ellos, se involucraba al grado de escribir sus canciones desde el punto de vista de dichos personajes, y eran muchas veces ellos quienes contestaban las entrevistas, y no Bowie.

La pregunta siempre queda latente, ¿Quería Bowie comunicar un cierto mensaje críptico a la humanidad? Existe una teoría creada por Peter R. Koenig el cual asegura que Bowie mandaba mensajes gnósticos a través de los distintos personajes que representaba. La primera vez que encontramos un interés en Bowie por lo oculto es en “Quicksand” del álbum Honky Dory donde dice: “I’m closer to the Golden Dawn /Immersed in Crowley’s uniform / I’m not a prophet or a stoneage man / Just a mortal with potential of a superman”  (Estoy cada vez más cerca del Amanecer Dorado / inmerso en el uniforme de Crowley / No soy un profeta o un hombre de la edad de piedra / sólo un mortal con el potencial de un súper hombre).

El Amanecer Dorado o Golden Dawn era una sociedad secreta que floreció en el siglo XIX y era una combinación de Kabbalah judía con viajes astrales, magia y cuestiones esotéricas. Por otro lado, menciona a Alesiter Crowley, el famoso poeta, novelista y ocultista inglés que, como era de esperarse, formaba parte del Golden Dawn. Una cuestión interesante es que esta sociedad secreta creía que la manera de obtener la verdad universal era a través de vaciar la mente para permitir que los mensajes llegaran, algo muy similar a la forma en que Bowie escribía las letras de su canciones.

Son muchos los personajes que encarnó, pero nos enfocaremos en los dos más cargados de simbolismos: Ziggy Stardust y su último: Blackstar. El primero es el personaje más conocido, aquel con el rayo en un ojo, y existe otra versión con un “tercer ojo” bastante marcado. Ziggy es un alien andrógino, lo cual representa un nivel espiritual superior. En el ocultismo, el grado más alto de iluminación se logra interiorizando y equilibrando todas las dualidades o fuerzas opuestas: el bien y el mal, lo activo y lo pasivo, lo masculino y lo femenino.

Por otro lado es un alien/profeta mandado por los “Infinitos” para anunciar la llegada de los “Starmen” a la Tierra, quienes llenarían nuestro planeta de esperanza. Ziggy se mantiene vivo por la devoción de sus discípulos. Cuando los Starmen por fin llegan a la Tierra, toman partes de Ziggy para poder manifestarse físicamente. La referencia al Dios que se sacrifica es clara. Además, baja del cielo, muy a la manera de Jesús.

El clímax de su simbolismo irónicamente llega cuando es consciente de su mortalidad: con Blackstar, su álbum de despedida. En ese entonces no lo sabíamos, pero Bowie hizo este disco para decirnos adiós. Hizo de su muerte, una obra de arte. El video de “Blackstar” utiliza varios recursos Crowleianos. Elementos como el cadáver de un astronauta (¿Será Major Tom?), espantapájaros crucificados, y la repetición, casi a manera de mantra de la frase “At the center of it all” (en el centro de todo). Incluso el director del video, Johan Renck se ha declarado abiertamente un gran fan de Crowley.

El nombre mismo del disco tiene un gran significado ocultista, y Bowie realiza tres papeles (triada sagrada)  en el clip de 10 minutos. Un ser misterioso se apodera de él mientras le dice “I’m the great, I am… I’m a blackstar” (Yo soy el grande, yo soy / una estrella negra). Esa respuesta, omitiendo el Blackstar, es la que Dios le da a Moisés cuando éste le pregunta por su nombre en el antiguo testamento. Bowie implica que es, al mismo tiempo, un simple hombre ciego y un iniciado. Una estrella negra.

Si quedara alguna duda, esta se resuelve con el último video que realizó, el de “Lazarus”.  Bowie sale acostado en una cama de hospital, convaleciente, cantando el siguiente verso: “Look up here, I’m in heaven / I’ve got scars that can’t be seen / I’ve got drama, can’t be stolen / Everybody knows me now” (Mira aquí arriba, estoy en el cielo / Tengo heridas que no se ven / Tengo un drama que no puede ser robado / Ahora todos saben quien soy).  Bowie se estaba despidiendo de nosotros.

Blackstar es la epítome de la simbología Bowieana. Planeó meticulosamente su muerte como una pieza de arte. El universo de Blackstar unifica ciertos icónicos momentos de la carrera de Bowie en una narrativa final, una que confirma la tremenda importancia de la semiótica en toda su obra. Bowie se fue, pero sus mensajes se quedarán en este planeta de por vida.

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