CLIMAX: El Paraíso del Desquicio (reseña)

0
climax destacada

Climax nos trae un concepto retador, salvaje e irreverente en lo que varios denominan como “el mejor trabajo cinematográfico” hasta ahora del director franco-argentino Gaspar Noé.  El nombre de la cinta lo dice: los noventa y seis  minutos que dura CLÍMAX son un viaje por el punto de mayor intensidad del consumo de alucinógenos.

Es 1996, dentro de un internado ubicado en medio de la nada, en el que lo único que les rodea es la nieve. Una compañía de danza francesa va a celebrar el final de su creación coreográfica: música, comida y ponche ¿Qué podría salir mal?

Un integrante del colectivo contaminó en secreto las bebidas con LSD, lo que lleva a los personajes a una serie de tragedias que se desarrollan a lo largo de la película: pulsiones reprimidas, envidias destructoras, tensiones ocultas que florecen poco a poco. En fin, la exposición del subconsciente que los seres humanos ocultan en lo más oscuro de su ser.

scene climax movie

“Una Película Orgullosa de Ser Francesa”

Es la frase con la que irónicamente arranca el plano secuencia inicial. Una bandera gigantesca decora el fondo de la pista de baile mientras una coreografía espectacular establece que los siguientes minutos serán alucinantes.

Colores neón, minutos de locura y movimientos histriónicos que se repiten una y otra vez son el acompañamiento de la cámara que se transporta  a través de los pasillos estrechos del internado; creando la impresión de un laberinto sin salida, musicalizado por beats electrónicos que en algunos lapsos resultan desquiciantes.

También te puede interesar: Burning: una película que habla sobre el retrato de una juventud cansada

Climax es la fusión entre videoinstalaciones contemporáneas y el cine experimental,  lo cual se convierte en una propuesta sumamente compleja y desafiante para los ojos. Hay que reconocer las labores de montaje, dirección escénica y el desempeño actoral de cada uno de los miembros del elenco. Las secuencias largas sin ningún corte perceptible son el recurso que te permite ser uno más del desenfreno,  dando la posibilidad de vivir muy de cerca el cansancio mental de los personajes.

El desarrollo

La manera en la que se desarrolla la película es un arma de dos filos: aparentemente contiene una tremenda cantidad de referencias y metáforas visuales, el cerebro te exige querer entender algo, tener respuestas; pero lo cierto es que a la película ni siquiera le interesa darlas. O mejor dicho: puede que ni siquiera las tenga.

A ratos parece que navega entre ser una película y ser un ensayo visual que solo tiene el objetivo de ocasionar reacciones espontáneas. A veces no es una historia sino una experiencia, o simplemente quiere ser cool para un público muy particular con frases depresivas, explicando lo evidente…

créditos a media película con tipografías de WordArt, luces de colores, gente sin límites que se besa, grita y mea en una pista de baile.  

Sofía Bautella

Muchas veces las referencias son difíciles de identificar. y más si nunca has estado expuesto a una experiencia con drogas de ese tipo. No saber si lo que está pasando en las escenas es parte de la ficción o la realidad hace de la película algo mucho más confuso e incómodo.   

Sin embargo, me parece bastante importante la parodia destructiva en la que se convirtió el lema oficial de la República Francesa, de la nación que tanto mencionan estar orgullosos de pertenecer: liberté, égalité y fraternité (Libertad, igualdad, fraternidad), palabras que parecen olvidar y ridiculizar en cada oportunidad.

El Mensaje

El discurso y la crítica son una Torre de Babel: el racismo, la situación LGBT+, los excesos, el machismo, la libertad de las mujeres de decidir sobre su propio cuerpo. Todos representados en cada uno de los bailarines que conforman el grupo como un cosmos social: hermanos, el travesti, la madre soltera, la pareja inmigrantes, los homófobos, los violadores heterosexuales y los violadores homosexuales. Todos como elementos de un mismo país.

Cada uno con defectos, vicios e inseguridades; pero unidos por una misma línea: el miedo: a ser ridiculizados, expuestos y quedarse solos dejando como conclusión aquella última frase: “Se siente bien estar muerto”

La película de Noé es toda una aventura cinematográfica, que podría semejarse a practicar un deporte extremo… Tanto como “aventarse de un paracaídas”. Un viaje en el que vas de subida, al éxtasis y hacia la adrenalina, listo para caer al vacío.

DEJA UNA RESPUESTA

Déjanos un comentario!
Por favor ingresa tu nombre aquí