Karl Marx: La revolución apenas empieza

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Nos encontramos en el hemisferio efimerito con respecto al pensador de más auge en cuanto la masificación del pensamiento. Karl Marx es indiscutiblemente el rock star de la filosofía. Celebrando tanto su natalicio –próximamente en mayo- y conmemorando su muerte-el pasado marzo-. Filósofo, economista, sociólogo, periodista, intelectual y militante comunista prusiano y por su puesto revolucionario.

Raramente en la historia de la Tierra se ha visto tal permeabilidad y consecuencias históricas sobre las lecturas de un pensador (desde la revolución Rusa hasta la caída del muro de Berlín). Prácticamente, la mitad de la humanidad ha vivido bajo regímenes políticos que se han manifestado como  descendientes de su filosofía.

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A estas alturas de la historia sabes que el fracaso de la corriente comunista no habla de manera desfavorecida del oriundo de Tréveris; sino contra ciertas interpretaciones de su obra extensa y vasta. Así como de la practicidad que caudillos y lideres llegaron a implementar en sus levantamientos de diferentes puntos del globo terráqueo, que obviamente el maese Karl no llegó a conocer. Y de los que paradójicamente a la hora de su fenecer se desvinculó metafísicamente al declarar que él nunca había sido marxista.

Es verdad que su equivocación más evidente fue el nunca ver el colapso del sistema capitalista; aunque también irónicamente aquellos territorios en los que el maese no veía fertilidad revolucionaria, serían los pastizales idóneos para la incubación de su pensar. Para cualquiera aunque sea de bote pronto, o que haya escudriñado cualquiera de sus escritos le será innegable la alta alcurnia de su reflexión filosófica. Una individualidad que ciertamente nunca ambiciono nada, sino tan sólo trabajar para la humanidad como es que él lo expresaba. Una pequeña frase contribuiría a esto, con respecto a cómo es que él mismo se percibía ante aquel némesis que jamás vio colapsar: “Dudo que nadie haya escrito tanto sobre el dinero, teniendo tan poco”.

La lógica de las luchas de clases es lo que el maestro descubre en cualquier parte de la historia. Con ésta avanza y se dan episodios dialecticos. Resultado de los enfrentamientos revolucionarios entre sometidos y sometedores. Una reproducción de la contrariedad inevitable entre el desarrollo de las fuerzas de producción y el estrujamiento a las que son subyugadas por las relaciones sociales de productividad. Del mismo modo siempre manifestó e indicó cuál era el anhelo hondo por el que debía de pasar la revolución socialista: la emancipación definitiva y global del ser humano: abolir la propiedad privada de los medios de producción, que era la causa de la alienación de los trabajadores.

Y sobre esa cimiente, Marx apuntaba hacía un futuro socialista entendido como realización plena de las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, como fruto de una autentica democracia; la dictadura del proletariado tendría un carácter meramente de instrumento y transitivo, pues el objetivo no era el reforzamiento del poder estatal con la nacionalización de los medios de producción, sino dar la zancada tan pronto como fuera posible a la fase comunista en la que, desaparecidas las contradicciones de clase, ya no sería necesario el poder coercitivo del Estado.

Sin embargo, aquel empeño vital de crítica al orden burgués y habiendo dado su preparación para su destrucción y sustitución por medio de la revolución; habría que evitar caer en las ensoñaciones idealistas por las que acusaba a los visionarios utópicos; por ende guardaba silencio sobre cómo es que tenía que manejarse el Estado y las economías socialistas una vez ya establecidas en el poder. Lo  que propiciaba interpretaciones diversas entre sus adeptos. Dichos partidarios  se bifurcaría en una rama socialdemócrata más orientada al salvaguardo de libertades individuales; y otra rama comunista que dio pie a la revolución bolchevique, y el establecimiento de Estados socialistas de economía planificada y partido único. Una pequeña rememoración para un hombre que sigue siendo debatido, hablado, cuestionado y pensado.

Nunca soslayado. Pocos terrícolas logran lo que Marx hizo –y hace-: seguir estando vigente sin estar. Y tal vez sigan pasando el  tiempo sin que algunos nunca veamos aquello que siempre deseó: la desaparición del sistema y la libertad (comunista) ideal.

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Ciudad de México. Miguel Hidalgo. Filósofo, ensayista, cuentista, poeta. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras, en la Universidad Nacional Autónoma de México (U.N.A.M), campus Ciudad Universitaria. Habiendo tomado cursos de redacción autobiográfica en la Casa Universitaria del Libro (siendo alumno de la escritora Rosa Nissan); también cursos de Redacción y Literatura Creativa en el Museo del Escritor. Así mismo ha incursionado en semanarios de la red: Concepto Arte, Edición Veinte, Revista Monolito, Revista Areté, Diversidad Literaria (España), Cuadernos de Papel, Revista Nudo Gordiano, Libertiry Prose Latinoamérica, Letrantes y Letrinas, Revista Filosofía y Letras, Sentido Figurado, Enpoli, Revista Awen (Venezuela), Revista Catálisis, Pravia Magazine, Revista Literaria Talestris (Chile). Docente en Casas de Cultura y Centros Sociales impartiendo talleres de Filosofía y Literatura. Ha trabajado como docente en Centros Sociales en el área de humanidades para personas de escasos recursos para apoyo de exámenes de la SEP, COLBACH, Y CENEVAL.

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