TIM BURTON

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PRAVIA 08

Por: Omar Padilla.B

Uno de los movimientos artísticos que más ha tenido influencia en el arte cinematográfico es el expresionismo, que surge en Alemania a principios del siglo XX. En esta época hubieron grandes maestros del cine como Robert Wiene (El gabinete del doctor Caligari), Fritz Lang (Metrópolis) o Friedrich Wilhelm (Nosferatu). Algunos factores que caracterizaban estos filmes son el decorado fantástico, la interpretación exagerada, y el contraste entre la luz y la sombra. Actualmente aún se pueden encontrar ejemplos de esta corriente artística en algunos directores contemporáneos del cine estadounidense, uno de ellos es Tim Burton.

Su cine posée claramente bases expresionistas con un toque gótico. Este excéntrico director de Burbank, California se caracteriza por mezclar la presencia de mundos imaginarios recurriendo a la estética de lo siniestro, a un macabro sentido del humor o a lo simplemente extraño.

Desde su primer filme, Vincent (rodado en 1982), ya se podía notar la fuerte influencia del expresionismo en Burton. A pesar de ser un corto de animación de cinco minutos grabado fotograma a fotograma, las características de la mayoría de sus obras tanto estéticas como temáticas ya se hacían presentes: la muerte, los mundos fantásticos, las dobles personalidades y la división entre el mundo real y un mucho más atractivo mundo de fantasía. Pero no fue hasta 1988 que logró realizar lo que sería su carta de presentación para futuros proyectos: Beetlejuice; una comedia de horror que contó con la participación de Alec Baldwin, Geena Davis y un magistral Michael Keaton protagonizando al descarado protagonista. Actualmente es casi un hecho que después de 25 años se realice una secuela de esta fantástica historia donde el mismo Keaton encarnaría de nuevo a Beetlejuice, quizá esta vez con menos maquillaje.

En 1989 Burton encara un nuevo proyecto con el fin de adaptar al cine el famoso personaje de la DC Comics, Batman; con una historia psicológica, oscura y melancólica en donde se conservan todas las características de una escenografía gótica. Una vez más emplearía a Michael Keaton pero esta vez como el solitario millonario Bruce Wayne. Parecía que el director habría encontrado a su “musa inspiradora” con quien había trabajado por segunda vez pero alguien más vendría a tomar el puesto.

La oscuridad del expresionismo mezclado con los colores vivos de la cultura pop se hicieron presentes en Edward Sissorhands (El Hombre manos de tijera) de 1990, muy al estilo de un cuento de hadas. Tim Burton narra la historia de un ser artificial protagonizado por el joven rompe corazones Johnny Depp, quien a sus entonces 27 años, ya había trabajado en varias cintas de distintas categorías y con grandes colegas y directores de renombre. Depp encontraría en Burton algo más que un colega pues hasta la fecha mantienen una muy buena relación tanto personal como profesional. Han trabajando juntos en numerosos proyectos como Ed Wood, Sleepy Hollow, Charlie and the Chocolate Factory, Corpse Bride, Sweeney Todd, Alice in Wonderland y la más reciente, Dark Shadows – que por cierto fue sugerida por el mismo Depp.

Además de Depp, Burton trabaja a menudo con otras dos personas; una de ellas es el músico Danny Elfman, el cual en la mayoría de sus películas se ha encargado de dar ese toque mágico y único de grandes piezas musicales para películas como The Nightmare Before Christmas, Mars Attacks, Big Fish y Frankenweenie por nombrar algunas. La otra persona es su compañera sentimental Helena Bonham Carter quien ha tenido varios créditos desde su aparición en Planet of the Apes (2001). Muchos críticos han cuestionado a Burton por otorgar numerosos papeles a su actual pareja con lo que simplemente contesta que ella se ha ganado todos y cada uno de sus trabajos por la calidad y versatilidad en su actuación y no por otra cosa.

Visionario, oscuro, macabro, genio, innovador, extravagante, inadaptado, irónico, obsesivo, morboso, inconformista y anti convencional son algunas etiquetas que se pueden imprimir en la personalidad de Tim Burton. Saca a todo espectador su mayor deseo de volver a tener la inocencia de un niño para creer en todo lo que se ve, ha mantenido una gran fidelidad al expresionismo y ha logrado acercar este movimiento a un público más joven que no habría podido disfrutarlo anteriormente con total libertad. Sus trabajos son – en esencia- completamente personales, expresando a fondo su mundo interior, exteriorizado mediante el ingenio artístico. Como bien dice el crítico Ken Hanke: Pareciera que Burton tiene realmente un único tema: él mismo. Afortunadamente, ese tema es extremadamente interesante.

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