La mirada entre dos personas puede inducir a estados alterados de conciencia

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mirada destacada

La mirada es una especie de portal, tanto del yo como del otro; una vía de dos direcciones por la que transmitimos lo que somos pero también por la cual el otro puede adentrarse a eso mismo.

Se dice que los ojos son la ventana del alma; miramos y alguien nos mira, siempre, y en ese campo intermedio que surge, ocurren muchas cosas

Un inquietante experimento mostró los efectos que causan el mirar fijamente a una persona e incluso a la propia mirada; los cuales semejan a los que producen ciertas sustancias psicoactivas.

mirada ojo

El investigador italiano Giovanni B. Caputo, de la Universidad de Urbino, reunió a 50 voluntarios para realizar dos experimentos. En uno, tomó a 30 personas para formar 15 parejas, cada una de las cuales fue conducida a una habitación en donde sus dos integrantes se sentaron frente a frente con una separación de 1m.

Aparte, a manera de grupo de control, los 20 individuos restantes estuvieron también en una habitación pero mirando únicamente hacia la pared. El otro experimento consistió en que los 50 participantes miraran fijamente su propio rostro en un espejo, enfocándose en sus ojos.

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En ambas pruebas, el tiempo de cada sesión fue de 10 minutos de observación continua; los resultados se obtuvieron por medio de un cuestionario con preguntas sobre la experiencia.

Lo más sorprendente del experimento, fue que Caputo y su equipo encontraron que varios voluntarios comenzaron a alucinar, 90% de ellos con la deformación del rostro que tenían enfrente (propio o ajeno) y 75% con figuras monstruosas que parecían surgir de la nada y enfrente suyo. Muchos también dijeron sentirse “desconectados” de la realidad o abandonados en una especie de vacío.

mirada LSD

Los síntomas como la pérdida de memoria, ver todo en colores distorsionados, o sentir que el mundo no es real puede ser provocado por el abuso y trauma de drogas como la ketamina, el alcohol, y el LSD; y ahora, al parecer, en las miradas.

Estos resultados son inquietantes y de algún modo, entre otras cosas, nos hacen preguntarnos qué hay en la mirada del otro que puede ser tan perturbador, y más aún en la propia mirada, que en cierta medida no es sólo nuestra, sino también del otro.

Fuentes:

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