INTERNET DE LAS COSAS

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PRAVIA 14 (noviembre – diciembre 2014)

Por: Rodrigo Aguilar.

La digitalización del mundo físico está cada vez más cerca y para entender este concepto debemos también comprender que sus fundamentos no son nada nuevos. Desde hace unos 30 años hemos pensado en la idea de hacer un poco más interactivos todos los objetos de uso cotidiano. Ideas como el hogar inteligente también conocido como ‘la casa del mañana’, han evolucionado sin darnos cuenta. El internet no sólo conecta a los seres humanos, también a los objetos que nos rodean, desde aparatos de cocina, y hasta la ropa muy pronto tendrán microchips que estarán conectados entres sí a través de un nuevo ecosistema que se llama  “internet de las cosas” o por sus siglas en inglés IoT (Internet of Things).

Los fines prácticos son extensos, un refrigerador cuyo filtro de agua esta vencido, un extinguidor que ha caducado, podrán ordenar directamente a la fábrica un repuesto o recargas sin la participación de los seres humanos. Starbucks por ejemplo ya está planeando conectar sus refrigeradores al nuevo ecosistema para que las máquinas puedan ordenar directamente nuevas bebidas cuando estas se queden vacías.

Los miles de millones de sensores que se podrán instalar en todas las cosas se convertirán en una industria de nueve trillones de dólares en el 2020, cuando habrá más de 212000 millones de objetos conectados al nuevo ecosistema, según la empresa de investigaciones tecnológicas Internacional Data Corporation.

Algunos de los impactos del “internet de las cosas” serán indiscutiblemente positivos: Vamos a tener sensores en la ropa que permitirán, por ejemplo, que los ancianos que se desmayen no deban depender de alguien que llame a la ambulancia, por que sus propia vestimenta podrá llamar al servicio de emergencias, incluso, los inodoros analizarán nuestra orina y nos recomendara la dieta alimenticia que más nos conviene seguir.

También es probable que haya menos accidentes en los aviones por que cada una de las piezas va a tener un microchip que avisará a un servidor cuando esté al final de su vida útil para que pueda ser reparadas antes de que se dañen. Y los ahorros de energía y agua serán enormes por que los microchips regularán uso de luz y de todos los artefactos del hogar, y avisará, como ya se está haciendo en varias ciudades de Barcelona la existencia de una filtración de agua en las tuberías.

En México existen empresas mexicanas pioneras en el campo, Brainfusion es una de ellas la cual desarrolla proyectos que contribuyen al ecosistema, productos como el POTANK afirma que las plantas ya no sufrirán más al no ser regadas regularmente, ya que siempre dará la cantidad correcta de agua en el tiempo necesario para asegurar que la planta reciba lo que necesita

En la feria de artículos electrónicos de Las Vegas 2014 se presentaron los primeros cepillos de dientes, raquetas de tenis, y camas inteligentes. Los cepillos de dientes inteligentes tienen sensores que registran la frecuencia y la forma en la que nos limpiamos la dentadura, para luego enviar los datos a nuestros teléfonos celulares con instrucciones sobre cómo mejorar nuestro cepillado.

Las raquetas de tenis con sensores, a su vez, registran la forma en que agarramos la raqueta y cómo le pegamos a la pelota, para después mostrarnos en una App videos tutoriales de como mejorar nuestra técnica. ¿Dónde quedan en todo esto los maestros, profesores e instructores? Es algo que nos seguimos cuestionando.

Por otro lado las repercusiones del “internet de las cosas” serán más preocupantes, varias empresas farmacéuticas están proyectando poner microchips en las tapas de los frascos para que pueda avisarle a la oficina del doctor si el paciente no está tomando su medicamento cuando no ha sido abierta en varios días. Podríamos terminar siendo vigilados por objetos que nos rodean.  También existe el peligro del terrorismo cibernético, podría ser más peligroso que nunca si un hacker se infiltrase en la computadora de un hospital que administra los marcadores de sus pacientes, o simplemente divertirse cambiando las configuraciones de nuestra casa. Pero, al igual que ha pasado con el internet hasta ahora, lo más probable es que estos peligros no logren frenar los avances de esta prometedora tendencia.

Según Hans Vestberg , CEO de Ericsson, las repercusiones serán considerables: «Si una persona se conecta a la red, le cambia la vida. Pero si todas las cosas y objetos se conectan, es el mundo el que cambia.»

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