COLOMBIA

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PRAVIA 09

Por: Juan Andrés Zermeño.

Viajar por América Latina permite observar que si se quieren hacer buenas acciones se pueden realizar de buena forma. Un ejemplo actual, es Colombia. Un país afectado durante mucho tiempo por el narcotráfico que privaba al ciudadano de poder vivir y caminar libremente por su tierra. Ahora, con grandes proyectos y personajes como Antanas Mockus en Bogotá, y Sergio Fajardo en Medellín, la realidad ha ido cambiando con acciones que han permitido la construcción de valores en la vida diaria del ciudadano colombiano.

Aterrizamos en Bogotá y se hizo la pregunta tradicional de un turista a un taxista ¿En dónde esta Pablo Escobar? “Muerto, ese tema ya se ha dejado de hablar en Colombia porque sólo estorba en la creación del futuro que queremos”. Con la convicción de la respuesta del taxista: la cocaína y la armas se esfumaron de mi cabeza para poner en ella la amabilidad y el hambre de las personas por querer formar un país.

Para comenzar a respirar Bogotá, la recomendación es el cerro de Montserrate. Se puede subir caminando o por teleférico, es mejor por el teleférico ya que te ahorrarás tiempo para caminar por la ciudad. Lo que brinda Montserrate a los sentidos es una idea general de la ciudad: se vive la flora que se encuentra en ella y en la cima se observa -si el clima lo permite- una visión panorámica de Bogotá y sus distritos. Y si la consciencia esta al borde de la culpa, pueden ir a limpiar su alma al santuario del Señor Caído que esta en la punta del cerro.

El siguiente punto de visita es la Candelaria, centro histórico de Bogotá. Construcción colonial de gran colorido donde las casonas se han convertido en teatros y museos. Caminar por el centro de una ciudad es una convivencia global con el rastro del tiempo que ha penetrado la materia del lugar. Ahí encontramos el museo Botero que contiene 208 obras que donó el pintor Fernando Botero. El museo es pequeño pero cuenta con una buena selección de pinturas, tanto del pintor colombiano como de artistas internacionales: Alberto Giacometti, Miguel Barceló, George Braque, etc. En la misma zona se encuentra el museo de oro que nos da a conocer la historia de Colombia y la expresión de sus antepasados con piezas hechas a partir de este metal preciado.

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Después de cosechar el pensamiento, es hora de cultivar el cuerpo. Primero con un platillo regional como es el ajiaco: sopa de pollo que contiene diferentes tipos de papa, servido con alcaparras y mazorca de maíz tierno. Un aguardiente seco para comenzar la noche de cumbia, vallenato y trova paisa. La noche en Colombia tiene un requisito: bailar. Toda la gente conversa con los movimientos de cadera. Las palabras quedan en silencio ante la música que provoca movimiento. Para los hombres: si no sabes bailar, mejor admite que no sabes porque quedaras en ridículo ante alguien que quiere y sabe bailar; además la mujer con gusto y sabor te enseñará a moverte con naturalidad. Disfruta lo más posible de la noche para recibir el nuevo día con un buen tintico (café colombiano).

Dejamos Bogotá para dirigirnos a Medellín. Una ciudad que mantiene el mismo clima templado durante todo el año. Se encuentra rodeada de cerros lo que permite que haya naturaleza por todos lados, es impresionante cuando uno va en el coche tomando los caminos llenos de curvas rodeados de vegetación: verde, verde y más verde.

La ciudad ha visto, en los últimos años, un cambio drástico a partir de proyectos hechos para crear igualdad de oportunidades entre los ciudadanos. Una manifestación de esta realidad es la Biblioteca España. Situada en una zona pobre y llena de conflicto, se construyó en este lugar con la finalidad de que el ciudadano de Medellín transite por las distintas zonas de la ciudad para no perder la consciencia que vive toda la ciudad. Todas las personas construyen su vida en el mismo espacio y en el mismo tiempo, no se permite olvidar la responsabilidad del uno ante el todo. Para llegar a la biblioteca se toma el metro y después el metro cable ya que esta en la cima de un cerro, una gran forma de viajar porque permite inundarse del sentir que vive día a día el ciudadano. Grandes proyectos no es sinónimo de grandes logros, se puede tener una arquitectura llena de armonía pero no funcionará si se habita caóticamente. Dentro de la biblioteca, tuve una experiencia que me permitió comprender lo que desea la gente de Colombia para construir su país: había un espacio lleno de hojas con dibujos donde las personas expresaban su vida a partir de cinco tiempos. La mayoría comenzaba con su nacimiento, seguía con su crecimiento, la entrada a la escuela, el abandono de ella, drogas, violación, siempre había un asesinato de algún familiar; pero lo que me impactó, además de que los dibujos estaban llenos de creatividad, fue el último tiempo donde todos ponían: yo quiero ser doctor, yo quiero ser ingeniero, yo quiero ser futbolista, yo quiero ser… yo quiero ser… yo quiero vivir y hacer algo con mi vida sin pensar en la realidad que me tocó vivir. Yo ya soy parte de la realidad del lugar, ahora me toca construir con mi vida lo que yo quiero y lo que debo de cumplir con mi responsabilidad ciudadana.

Viajar por Colombia, es aprender de gente amable y sincera que se puede crear una identidad propia y con valores que den significado al futuro que se desea. Es bailar junto con la consciencia del otro para moverse al mismo ritmo que dicta el tiempo de la vida actual.Colombia3

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