TEOCALTICHE Y VILLA HIDALGO

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PRAVIA 17 (mayo – junio 2015)

Redacción Pravia

La edición pasada te invitamos a conocer un par de municipios cercanos. Pueblos mágicos con gran historia y arquitectura que tenemos muy cerca y que en verdad toca conocer. Te estaremos presentando brevemente un recorrido por los pueblos y municipios de los Altos norte. En esta ocasión te proponemos Teocaltiche y Villa Hidalgo.

Teocaltiche

En Teocaltiche existen muchos recintos con gran historia como La Parroquia de la Virgen de los Dolores del siglo XVI, y actualmente el museo Hospital de Indios. Otras construcciones de carácter religioso como los templos de La Merced y San José, ambos del siglo XVII; el templo de la Virgen de Guadalupe del siglo XIX y El Santuario a Jesús, del siglo XVII.

Las artesanías destacadas son el sarape y el ajedrez de hueso tallado, se dice que el primer sarape se elaboró en la ciudad de Teocaltiche en el año de 1900. También se hacen trompos, baleros, dominós, sombreros, alhajeros, molinillos, anillos, y más;

Algo que nunca debe de faltar en estos viajes, al igual que conocer la historia y la arquitectura, toca degustar y comer sin resentimientos. Vale la pena probar y es parte del viaje el recordar sabores. Empecemos con el Pan Francés: No es el que conocemos con pan de barra y huevo, es un pan característico de Teocaltiche y con fama regional por su gran sabor, tiene la cualidad de que puede durar hasta un mes en temperatura ambiente. Su singular historia cuenta que al finalizar la invasión francesa de 1864 el ejército enemigo pasó por el pueblo, y pidieron al panadero de la localidad que les preparen un pan que no se echara a perder. Sin pensarlo, este desconocido personaje, estaba creando eso que ahora es característico del lugar. Bueno, aparte del pan en Teocaltiche, son especialistas también en gastronomía tradicional mexicana con platillos como: la birria, pozole, mole, tamales y enchiladas, y de postre pinole, garapiñados, cocada, encurtidos de chilacayota, camote, biznaga y calabaza.

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¡VAMOS A VILLA HIDALGO!

Por: José Arturo Luévano           

Toda visita a Villa Hidalgo es novedosa, transformadora. ¿La razón? Grandes y chicos se revisten con las incontables prendas exhibidas en tiendas, boutiques, almacenes, plazas y centros comerciales. Esas prendas más que “ropa”, son otra “piel”.

Los visitantes de gusto exigente; los “buscadores de precio”; los demandantes de moda y calidad; los emprendedores de negocios, los amantes de novedades al igual que los de clásico y tradicional: todos sonríen satisfechos con su nueva imagen, con el trato amable y atento de la gente de Villa Hidalgo. Satisfacción que se traducirá en una exclamación universal, ¡compré en Villa Hidalgo!

Ellos cultivaron el arte de tejer. Tejían sombreros, cobijas, gabanes, chales, mantas; las mujeres bordaban primores en tela y ejercían el deshilado.

Esa economía de autoconsumo fue rebasada por una generación activa y visionaria, que asumió la responsabilidad de producir y comercializar con nuevas formas, nuevos modos y nuevos procesos. La industrialización de Villa Hidalgo inició hace 50 años.

En esta Villa dedicada a la honra del inmortal Padre Miguel Hidalgo y Costilla se mantiene la actitud de la constante renovación, transformación y dinamismo. Sin negar su pasado, historia y tradición implementa adelantos tecnológicos en moda y admite innovaciones producidas en otros centros textiles.

Es una villa que admite su diversidad y universalidad. ¿Cómo se prueba esta afirmación? ¡Fácil! Los habitantes de éste municipio fronterizo de Jalisco reciben anualmente a miles de turistas comerciales y con todos estrechan las manos y empatan simpatías. Los que una vez vinieron, vuelven. Los que dejan de venir por causas diversas, regresan.

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