ASADOS

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PRAVIA 15 (enero – febrero 2015)
Por: Stefano Pons

¿Acaso hay quién no disfrute de un domingo de descanso, con la bola de amigos reunida alrededor de una parrilla y probablemente, un par de cervezas? No, no lo hay. Eso en gran parte es la magia de los asados; la convivencia.

El asado es el método de cocción más antiguo que se conoce y por supuesto, surge con el descubrimiento del fuego. El hombre descubre que al poner ciertos alimentos al calor del fuego, estos cambian su aspecto físico y mejora su sabor. Desde carnes gruesas, pescados, verduras o hasta frutas. Básicamente se puede preparar cualquier alimento con este método.

Preparar alimentos en la parrilla tiene muchas ventajas, como armar una comida entera con un único método, el sabor inconfundible y la compañía. Un asado es, a mi punto de vista, el tipo de cocina del cual el hombre se saca más mérito aunque no debería de ser así. Generalmente la mujer hace los preparativos, la botana, la salsa o el guacamole y compra la materia prima. Ya tiene lista la marinada y hasta puso a enfriar las cervezas (o sea, ¡casi todo!) pero el mérito se lo lleva quien está atrás del asador. Es que ya con todo listo y en orden, éste entra en acción. Es toda una rutina.

Lo primero es prender el carbón (el sabor de la comida al carbón no se compara con el de un asador eléctrico). La técnica que cada quien desee utilizar está abierta pero la mayoría optamos por el típico cono de periódico con aceite, no falla.  Ya con el carbón listo, empieza lo mejor; la preparación.

Se puede empezar con unas brochetas mixtas de verduras (pimientos, cebolla, jitomate, calabaza…), chorizo,  unos champiñones rellenos o unas quesadillas para abrir hueco al estómago. De plato fuerte hay muchas opciones que podrán satisfacer el gusto de cualquiera.

El secreto para lograr hacer un buen asado aparte de contar con ingredientes de calidad es, sin duda alguna, una buena marinada. Es mejor no exagerar en los ingredientes para la marinada; una base de aceite de oliva y las hierbas o especies que prefieran, un poco de pimienta y ya está. Se recomienda  poner sal al momento de cocción mas no al maridar ya que puede secar el producto en preparación.

En lugares como  Argentina o Uruguay, la carne de res es la escogida por la mayoría en forma de arrachera, picaña o sus muy conocidos bifes. El punto de cocción varía con el gusto de cada persona pero en este tipo de cortes se aconseja no pasar de ¾ para que el producto no pierda su jugo. También  unas costillas asadas, tanto de res como de cerdo o carnero, se volverán de tus favoritas en poco tiempo.

Para gustos marítimos las mejores opciones son pescados de río o lago como la trucha, sardinas o salmón, ya que tienen un poco más de grasa que otros pero un robalo o una macarela se adaptan a la perfección.  Unos camarones con marcas de parrilla garantizarán el éxito de tu comida y más si los acompañas con arroz.

Para terminar cualquier comida lo ideal es un buen postre y un café, ¿a poco no? Por eso, nada mejor que unos duraznos parrillados con algo de crema y azúcar, unas rebanadas de piña o una manzana con canela y helado de vainilla. Incluso un plátano macho lo puedes hacer sin problemas. Lo envuelves en papel aluminio y lo dejas a fuego por veinte minutos y vas a ver; tendrá una textura y sabor distintos pero deliciosos.

Cuando preparen asados con sus familias y amigos, les pido de favor que se tomen su tiempo. Una parte de la mística de comer así (o siempre, si me preguntan) es darse el lujo de saborear bien la comida ya que su sabor definitivamente será distinto al de una preparación más cotidiana. Disfruten.

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