ENTRE CHANTAJES Y PARADOJAS

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PRAVIA 08

Por: Patti Chapatti.

Double bind… si, ese chantaje verbal y no verbal tiene un nombre; la eterna encrucijada, el jueguito constante del “estira y afloja”; ese “te pego porque te quiero y, aunque no lo creas, a mi me duele más”, ese comentario perspicaz de una esposa a su marido: “’Claro cariño, tu ve y divierte mientras yo me quedo aquí en la casa’…”

Todos esos mensajes que enviamos y recibimos a diario de forma compulsiva -y muchas veces inconsciente- son parte de lo que Gregory Bateson describió como doble vínculo: una relación paradójica entre dos personas, donde una de ellas se encuentra “atada” a la otra por dos peticiones (o comunicaciones) contradictorias, de tal modo que cualquier respuesta resulta como “errónea”.

Este angustiante dilema de la comunicación resulta ser más común de lo que estamos dispuestos a aceptar, es el pan nuestro de cada día en la manera que nos expresamos ya sea con la pareja, amigos, en familia y el trabajo.

Según Bateson, para que exista y/o se manifieste este “modo” de comunicación, deben existir las siguientes condiciones:

a) Una relación muy significativa entre dos o más personas

b) Un mandato donde está implícito el mensaje “no hagas eso o te castigaré” o “si no haces eso te castigaré”.

c) Mensajes no-verbales que contradicen lo que se acaba de afirmar “no consideres esto un castigo”, o “no me veas como alguien que te castiga”. O la famosísima y aclamada frase de millones de padres mexicanos: “lo hago por tu bien” mientras le da una dotación surtida de madrazos al chamaco.

Otro ejemplo muy claro de este tipo de forma de comunicación es la siguiente paradoja: “Sé espontáneo”… la espontaneidad misma se pierdedesde el momento en que ha sido pedida. La espontaneidad exigida conduce inevitablemente a una situación paradójica en la que el mero hecho de plantear la exigencia, hace imposible el cumplimiento espontáneo de la misma.

Es así como la persona aprende a percibir su universo bajo patrones de doble vínculo y ya no es necesario que se den secuencialmente todos los pasos y/o condiciones de esta forma de comunicación, sino que después de un tiempo, cualquiera de éstos patrones puede resultar suficiente para precipitar el miedo o la furiaen ésta (e incluso provocarle esquizofrenia).

“Ay hija! No seas soberbia!!! Seguro que tú haces la tarea perfecta para hacer sentir mal a tus hermanos y humillarlos…! Tienes que aprender a ser humilde hija..”

Federica Peluche a Bibi (la niña que no es normal)

Aprender a comunicarnos de una manera sana, clara y precisa nos evita tener situaciones de conflicto con las personas que nos rodean, pero sobre todo, nos evita generar culpas, frustraciones y resentimientos hacia nosotros mismos. Si una persona nos coloca en una situación donde es claro el doble vínculo, la solución más práctica es usar la meta-comunicación y dejarle claro que aquello que nos piden nos pone en un dilema, que es necesario que replantee su petición a fin de llegar a un acuerdo o una solución clara y justa para ambas partes.

En el caso de que la persona no esté dispuesta a llegar a una solución coherente en la petición que hace, o peor aún, que insista en mantener esta comunicación deficiente y su aclamado doble vínculo, quizás entonces mi querido lector, sea un buen momento de replantearse qué tan sano es mantener una relación con una persona cuya manera de comunicarse tiende a situaciones de conflicto sin resolución. Es eso, o trabajar en el desapego, pero esa, ¡es otra historia!

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