HIPERTENSIÓN

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PRAVIA 06

Por: Andrea Chávez.

 La hipertensión arterial sistémica o presión alta se trata de un aumento anormal de la presión de la sangre en la gran circulación. Es una condición muy común que afecta a 1 de 4 adultos, aparece generalmente después de los 35 años de edad, sobre todo cuando existen antecedentes familiares. En la mayoría de los casos, no se conocen las causas exactas de la hipertensión. Sin embargo, las personas que fuman, que presentan sobrepeso, que ingieren comidas con mucha sal y grasa, que toman mucho alcohol, que tienen mucho estrés o que no hacen ejercicio tienen mayores probabilidades de desarrollar hipertensión, al igual que las personas que tienen alto el colesterol, que tienen enfermedades del corazón o de los riñones. Aunque algunas personas tienen mayores riesgos de desarrollar hipertensión, cualquier persona a cualquier edad puede desarrollarla.

Si no es tratada, luego de varios años, puede dañar los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, en una condición también conocida como aneurisma. Los vasos sanguíneos estrechos dificultan y a veces bloquean o tapan el flujo de sangre. Cuando el flujo de sangre se para, los órganos que dependen de éste se pueden dañar o morir.

A la hipertensión arterial se la llama el “Asesino Silencioso” porque no presenta ningún síntoma y puede causar enfermedades serias si no se la detecta a tiempo y se la controla apropiadamente. En algunos casos se la puede detectar en pacientes que sufren dolores de cabeza, sangrado de nariz, mareos o cansancio extremo.

La única manera de detectar la hipertensión en forma temprana es el chequeo regular de la presión arterial. La hipertensión no tiene cura, pero puede controlarse apropiadamente. El control de la hipertensión significa un compromiso de por vida de cambiar su dieta y su estilo de vida.

Se debe realizar el mayor esfuerzo posible en las recomendaciones para modificar el estilo de vida hacia uno más saludable:

1- Reducción de peso: mantener un índice de masa corporal entre 18,5 y 24,9.

2- Dieta : adoptar una dieta rica en frutas y vegetales, y consumir alimentos con bajo contenido graso.

3- Restricción de sodio: Cocinar con poca sal también puede tener buen sabor. Los sustitutos de la sal y algunas especias pueden ayudar a mejorar el sabor de las comidas.

4- Moderar el consumo de alcohol: no ingerir más de 2 tragos por día o 30 ml de etanol (300 ml de vino, 500 ml de cerveza, o 60 ml de whisky).

5- Actividad física aeróbica (caminatas, ciclismo, natación) que se realice en forma regular por lo menos 30 minutos 4 veces por semana.

6- Tratamiento farmacológico: es el último paso, sólo se llega si con las modificaciones del estilo de vida no se puede controlar la presión arterial.

Con detección temprana y con un control agresivo, millones de personas viven vidas más largas y sanas. La ayuda y la persistencia de los pacientes en el tratamiento son esenciales para controlar la hipertensión. Cuida tu corazón, cambia tu vida.

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