Punto para el marido, más que un mito

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Punto para el marido, considerado una leyenda urbana, es el signo de violencia que busca dar placer al hombre a costa del dolor de la mujer.

El punto para papá o punto para el marido, ocurre cuando un médico pregunta al esposo si quiere que se le haga una puntada extra a la episiotomía para apretar la vagina; siendo esta una de las maneras en que las mujeres sufren maltrato en los partos.

El procedimiento

La episiotomía es un corte que se realiza con bisturí o unas tijeras desde la vulva a el perineo para agrandar el canal vaginal; y aunque en la actualidad muchos médicos prefieren que ocurra un desgarre de manera natural durante el parto, aún hay obstetras quienes realizan la episiotomía. Se estima que para 1983, más del 30% de las mujeres en Estados Unidos  ya habían pasado por una episiotomía.

El procedimiento del punto para el marido sucede sin el consentimiento de la madre; preguntandole al marido si le gustaría que se le realizara a su pareja un estrechamiento a la entrada vaginal mediante un punto extra a la sutura.

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La sorpresa del dolor

Muchas historias se narran en susurros entre mujeres respecto al tema del punto para el marido, es así que incluso existe un cuento llamado Husband Stitch”; pero en la actualidad gracias a las redes sociales, más mujeres narran acerca de esta leyenda urbana como algo muy real.

En la mayoría de las ocasiones, la mujer no se da cuenta de la realización del punto para el marido hasta que llega el momento del coito; afirmando sentir dolor intenso, en otros casos pueden sentir incluso dolor al orinar o defecar.

Anabel Carabantes, matrona y sexóloga en Ancara Periteneal SLP de España  comenta

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Cuando hay un punto de más es visualmente muy claro, porque los labios internos tienen una morfología y un color determinado; los profesionales conocemos cada pieza y sabemos cómo encaja, como si fuera un puzle, y cuando llegas a ese último punto; que es el que cierra los labios internos de la vulva, se sabe incluso por la coloración de cada zona. Por eso cuando hay un punto dónde no debe de estar, se aprecia claramente para alguien que es experto, pero no para la propia mujer”.


No hay estudios científicos que muestren cuantas mujeres se han visto afectadas, ni hay un método claro para evaluar cuán extendida está esta práctica en la obstetricia. 

La única prueba es la palabra de las mujeres y a veces, se encuentran cosidas en sus cuerpos.

Sobre si es posible revertir el proceso, Anabel Carabantes dice que aunque no es lo habitual, “es posible con cirugía reconstructiva”. La misma consiste en “volver a cortar la cicatriz, aunque no tan profunda como una episiotomía puesto que el punto extra es a nivel superficial, y suturar adecuadamente. Cada tejido con su tejido, ni de más ni de menos”.

Fuentes:

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