SEDENTARISMO

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PRAVIA 10 (marzo – abril 2014)

Por: Lise Robert.

El sedentarismo físico -tener menos de 30 minutos de actividad física diarios- ha ido creciendo en las sociedades modernas, particularmente las urbanas. Entre más desarrolladas, son más sedentarias. Los progresos tecnológicos nos facilitan la vida pero reducen el esfuerzo físico que hacemos día a día. En las ciudades, muchas  personas se mueven en coche y suben pisos por elevador o escaleras eléctricas. Ya ni siquiera es necesario, como lo era aún hace unos 20 años, movernos para prender la televisión o cambiar de canal: eso se puede hacer desde la comodidad de un sofá. Con los smartphones, podemos pedir comida y pagar nuestras cuentas con sólo el movimiento de nuestros dedos. Se estima que un 60% de la población mundial padece de sedentarismo crónico.

Este sedentarismo agudo tiene graves consecuencias para nuestra salud y constituye una de las 10 causas fundamentales de mortalidad y discapacidad, siendo el segundo factor de riesgo más importante para la salud, después del tabaquismo. Entre los principales problemas ligados al sedentarismo se encuentran:

  • La propensión a la obesidad al consumir muchas más calorías que las que quemamos.
  • Un riesgo mayor de sufrir problemas cardiovasculares, causados entre otros por la acumulación de colesterol en las venas.
  • El aumento de la presión arterial.
  • El debilitamiento óseo: la carencia de actividad física hace que los huesos y músculos pierden fuerza y tono, lo que puede conducir a enfermedades como la osteoporosis y aumenta el riesgo de sufrir de desgarres musculares.
  • Las probabilidades de padecer de diabetes de tipo II se duplican cuando la actividad física es escasa.
  • Problemas de espalda y de columna.
  • El aumento en accidentes cerebro vasculares
  • Inclusive algunos cánceres, como el de mama y colon se dan con mucha más frecuencia en las personas sedentarias.
  • El sedentarismo está también ligado a problemas de tipo psicológico como el estrés, la ansiedad y la depresión. La actividad física aumenta la producción de  sustancias que generan placer como la dopamina.

La OMS considera la falta de actividad física como un serio problema de salud pública mundial.

Aunque durante la infancia y adolescencia la mayoría de nosotros mantiene un nivel de actividad física suficiente a través del juego y de diferentes actividades deportivas, (bueno, hoy en día  inclusive muchos niños se la pasan sentados frente a una pantalla..) las oportunidades y la motivación para realizar ejercicio físico se reducen a medida que vamos cumpliendo años.

Los pretextos más comunes para justificar la falta de ejercicio son: “ no tengo donde  ejercitarme” y sobre todo “ no tengo tiempo”. Sin embargo, media hora de actividad física al día es suficiente para contrarrestar los principales problemas del sedentarismo, y muchos de nosotros sí podríamos encontrar esta media hora si así no los propusiéramos. Sucede con el ejercicio lo que sucede con muchas cosas en nuestras vidas: si de veras quisiéramos movernos más, encontraríamos el tiempo y la manera de hacerlo.

Existen varios “trucos” para reducir nuestro sedentarismo: estacionar el coche unas  cuadras antes de nuestro lugar de trabajo, subir por escaleras en lugar de utilizar el ascensor, aprovechar la hora de comida para hacer una caminata, ejercitarse con un compañero, etc. Inclusive apretar los músculos del estómago cuando el semáforo está en rojo permite a esos músculos ejercitarse. Y claro, ¡el baile es un excelente ejercicio!

Pretextos para no hacer ejercicio, siempre los tendrás, pero te reto a que a partir de mañana, te concientices de los inmensos beneficios del ejercicio para tu salud física y mental y empieces un programa de actividad física diaria. La buena noticia es que pronto ese ejercicio se volverá absolutamente vital para ti y en lugar de ser una actividad forzada, se volverá en uno de los mejores momentos de tu día, uno que no querrás perder por ningún motivo.

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