TODO EN UN PEDACITO DE HILO

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Ni el cepillo eléctrico carísimo de última tecnología que te compró tu Mamá, ni cepillarte diez veces al día te van a salvar. Si no utilizas el hilo dentro de tu rutina dental en casa, estás dejando de limpiar el 35% de las superficies dentales.

PRAVIA 12 (julio – agosto 2014)

Por Dra. Paulina Rojas.
         /Paulina.rojas

El hilo dental… ¿cuántas veces hemos escuchado de este curioso artefacto? Nos referimos a ese particular y poco valorado instrumento de higiene dental. La triste realidad es que la gran mayoría de la gente no suele utilizarlo, no sabe utilizarlo, o incluso jamás lo ha intentado.

Preguntando de manera aleatoria, la mayor parte de las personas que asisten al dentista respondieron que no han recibido asesoría alguna para modificar o completar su técnica de higiene dental.

De hecho, es curioso que, en la publicidad de productos para limpieza dental de cualquier compañía, generalmente la mercadotecnia se enfoca en mejorar sabores de pastas y enjuagues, presentar imágenes de salud y frescura tras el uso de estos productos y hasta añadir sustancias que nos prometen unos dientes más blancos y con menos caries. Lo cierto es que nunca se menciona el verdadero origen de toda esta serie de situaciones que nos llevan al temible día de la cita con el dentista.

En Estados Unidos el 65% de la población padecen de “Halitosis” (mal aliento), y se presume que el gasto en productos que sólo lo enmascaran se eleva a más de un billón de dólares al año.

hiloDental

Bueno, ¿por qué debería ser un instrumento insustituible en la rutina de higiene? Vamos por partes. Entre los dientes y la encía existe un pequeño surco a manera de “bolsita” en donde reside de forma natural una flora bacteriana específica. El problema se desencadena cuando permitimos que la comida se acumule en el famoso surco, ya que no hay manera humanamente posible de entrar ahí más que con… ¡sí, adivinaste, el hilo dental! Ni el cepillo eléctrico carísimo de última tecnología que se compró tu tío en el pasado viaje, ni cepillarte diez veces al día te van a salvar de que se empiecen a desarrollar nuevas comunidades de bacterias que se acumulan y cambian toda la dinámica en la boca.

Empiezas entonces a ver sangre en la manzana que mordiste, al cepillarte ya hasta te parece normal escupir un poquito rojo (claro que si el sangrado viniera de los oídos ya estaríamos pensando en una muerte súbita e inevitable), sin analizar un segundo que sangrar de la encía NO ES NORMAL.

Y a estas alturas, ¡voilà!, bienvenida la gingivitis (término médico para la inflamación de encía). Sin que nos enteremos, porque esta condición es un proceso absolutamente indoloro, esta placa bacteriana acumulada comienza a transformarse en verdaderas piedras (el famoso “sarro”) que aparecen generalmente por detrás de los dientes y entre los mismos. Éstas están cargadas de más y más bacterias, y exudados altamente nocivos y tóxicos que empiezan a “destruir” el hueso y por lo tanto la encía que rodea a tus dientes.

En este punto ya no hay soporte a tus dientes. Sin mencionar que el mal aliento es verdaderamente evidente y muy desagradable.

hiloDental

Inocentemente seguiremos gastando en tiritas, pastas y enjuagues para blanquear los dientes y sentirnos saludables, sin saber que ahora esa gingivitis que mencionamos anteriormente se convirtió en la temible periodontitis, una enfermedad crónica e incurable (sólo controlable) del soporte general de los dientes, que te tendrá de por vida sentado en el sillón dental mínimo una vez al mes.

Esa visita al mes sólo será para tratar de conservar los dientes que tengan un pronóstico “relativamente bueno”. En este momento, se han perdido ya algunos de ellos, habrá que gastar en dientes artificiales, dolerá al comer y tus cuentas en el dentista le dijeron adiós a ese coche y a ese viaje que tanto anhelabas.

Lo increíble es que esta historia fatalista (pero tristemente muy real y común) pudo haberse evitado si tan solo se hubiera utilizado ese pedacito de hilo…

Dra. Paulina Rojas.

Licenciatura de Odontología de la Universidad de la Salle Bajío.
Maestría en Ortodoncia y Ortopedia Maxilofacial por la Universidad Intercontinental.
Consulta privada en Av. Las Torres 2504 Col Lomas del Campestre. León Gto.

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