La sombra del “Yo Interno” en tiempos modernos

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En la sombra se albergan, a lo largo de nuestra vida, todos aquellos aspectos psicológicos, recuerdos y sentimientos que no nos gustan y amenazan nuestra estabilidad.

“Lo que niegas te somete, lo que aceptas, te transforma”.

Carl Jung

Carl Jung es uno de los teóricos más complejos e importantes para la psicología; desde niño le preocupaban las cuestiones espirituales y religiosas. Aunque inicialmente se encontraba íntimamente ligado a Freud, con el paso del tiempo fue desarrollando su propia teoría, comenzaron las diferencias y decidió alejarse de su lado para poder explorar por sí mismo el mundo y crear una visión única de este. En el proceso integró, aspectos como la alquimia, arquetipos, simbología, religión, sueños y mitos de culturas ancestrales.

¿Cómo se relaciona esto con la vida moderna que llevamos?

En su teoría, Jung le dio especial importancia a la influencia que nuestros antepasados tienen en nuestro comportamiento presente, es decir, que no solo estamos hechos de nuestro pasado individual, sino también del pasado de nuestros padres, abuelos, etcétera. Incluso podríamos relacionarlo con el dicho: “quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo”.

Se ha vuelto tan cotidiano vivir a prisas, preocupados por lo material, deseando aquello que la sociedad dicta que debemos desear; como un buen empleo, una casa o un automóvil, que pocas veces nos detenemos a evaluar qué es lo que realmente nuestra alma necesita, dónde están esas heridas que necesitamos sanar para vivir en sintonía en cuerpo y alma.

La sombra

Primero, hay que entender que la sombra es parte de cada uno de nosotros y aceptarla nos llevará a un mayor entendimiento de nosotros mismos. Pocas personas tienen la valentía de reconocer que existen partes en nosotros que jamás habrían pensado que existían.

En la sombra se albergan, a lo largo de nuestra vida, todos aquellos aspectos psicológicos, recuerdos y sentimientos que no nos gustan y amenazan nuestra estabilidad. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, es importante reconocer a la sombra como una parte vital de nosotros que, así como oculta aspectos que nos resultan desagradables, también suele ser fuente de nuestro crecimiento, según la función que le demos.

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¿Y a qué me refiero con esto? Pues a que si yo soy capaz de reconocer que no todo en mi persona es bondad o carisma (entre otras cualidades positivas), sino que además puedo llegar a sentir celos, envidia e incluso rencor, ante diversas situaciones comunes en nuestra sociedad actual; podre reconocerlo, trabajarlo e integrarlo dentro de mí, con el fin de no repetir aquello que me hace daño a mí o a quienes me rodean.

Darse el tiempo para integrar la sombra

Vivimos a prisas, cansados, deseando llegar a nuestra cama y tomar esa siesta que tanto necesitamos, pero, ¿entonces cuándo me daré el tiempo para conocer a mi sombra? Hay quienes les puede tomar la vida entera y jamás conocer su sombra, y sí bien, es difícil conocernos completamente, pues el “Yo” se encuentra en constante cambio.

Toma 15 minutos de tú tiempo, aquellos que utilizas para checar Facebook o Twitter, te pueden ser de gran utilidad para hacer un poco de introspección y reflexionar sobre aquello que te produce rechazo, sobre todo lo bueno que hay en ti y así vivir una vida más integra. Recuerda siempre que C. Jung decía…

«Hasta que no hagas consciente a tu inconsciente, va a dirigir tu vida y lo llamarás destino.»

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